Revista Cultura y Ocio

Escuela de mandarines

Publicado el 31 marzo 2012 por Antonioparrasanz

Vuelve la Feliz GobernaciónESCUELA DE MANDARINES            Lavigencia de un escritor puede medirse por la actualidad de sus textos, y elviaje del Eremita al corazón del reino de los Mandarines adquiere, en losmomentos que estamos viviendo, tintes más que oportunos. Es posible que unlector que se acerque por vez primera a esta obra de Miguel Espinosa abra unosojos más que asombrados, por la estructura de la propia novela e incluso por eltono, pero a poco que se instale en el universo alegórico del caravaqueño,empezará a establecer paralelismos y semejanzas con la realidad circundante.
Las cincocastas presentes en estas páginas: mandarines, legos, becarios, alcaldes decabezas rapadas y gentes de estaca, se han visto  multiplicadas ante su incesante tarea debañarse en lodos corruptos, perfumarse con eternas esencias de poder ysolazarse con el maltrato y el desprecio hacia la sexta y última casta: elpueblo. A ese desdichado pueblo no le vendría nada mal la lectura de la novela,para saber que hace casi cuarenta años, y con el pensamiento y la palabra porbandera, hubo un escritor capaz de asumir la valentía de conmover los cimientosde los poderosos, mucho antes de los quince de mayo y de los móviles blandidosen lugar de los puños o los claveles que enmudecían fusiles.
Obesos de lafaltriquera llena, principescos amanerados del asesoramiento falaz, suripantossureños mercaderes del empleo público, zarinas televisivas del perdigón y lamala pronunciación, togados iscariotes que niegan la exhumación de las cunetas,enmucetados hipócritas que venderían a su madre por un discurso en Princeton,becarios lamelotodo satarines ideológicos, profesionales de la estaca de cauchoque buscan enemigos púberes, edilas capaces de multar la mendicidad,fabricantes de bolsillos carentes de fondo, burócratas rijosos, banquerospaletos, asambleístas y califas por vía inguinal o sanguínea, tanto da,mandarines ocultos bajo la griega máscara… Como ratas de una misma cloaca han procreadoesas castas que tan bien reflejara Miguel Espinosa, como gusanos purulentos quehan brotado de un cadáver social cada vez más apaleado.
Si él pudierahoy vernos por los resquicios de esta Feliz Gobernación, tal vez multiplicaralas páginas de esta novela. Un texto que requiere una lectura demorada ypaciente, porque el viaje del Eremita está lleno de etapas cervantinas, siemprealiñadas con la imaginación portentosa y la palabra derrochadora de un hombreque no se dejó tentar por los oropeles académicos, y que quiso ser libre paradenunciar las taras sociales.
‘¡Abajo la reflexión y muera el juicio!¡Viva la Feliz Gobernación!’En nuestras manos estará, leyéndole, la posibilidad de condenar estos dos lemasmandarinescos.
‘Escuela de mandarines’. Miguel Espinosa.Editorial: Alfaguara. Madrid, 2006. 600 páginas.(LA VERDAD, "ABABOL", 31/3/2012)

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