Hacía mucho tiempo que tenía ganas de cocinar una focaccia, pero por una cosa o por otra nunca lo hacía.
Así que la ocasión la pintan calva.Ésta es una de las recetas del blog Andreíta come de todo, la homenajeada este mes en el Homenaje al blog. No lo dudé ni un segundo, ya no iba a esperar más para hacer esta receta. Me sorprendió francamente que para ser la primera, me saliera tan esponjosa y alta, además, riquísima.
Disfrutad...
250 gr. de harina de fuerza
15 gr. de levadura fresca
175 ml. de agua
tomates cherrys
aceitunas negras
sal
orégano
tomillo
romero
aceite de oliva virgen extra
queso rallado
En un robot de cocina ponemos la harina, la levadura y un poco de sal y amasamos bien hasta tenerlo todo completamente integrado.Podemos hacerlo a mano, pero, lógicamente, tardaremos mucho más.
A continuación añadimos el agua y seguimos integrando.
Mezclamos bien y dejamos levar hasta que doble su tamaña. Una hora o algo más según la temperatura ambiente. Sacamos del robot la masa y la boleamos un poco sobre la encimera enharinada.
Yo usé un molde aceitado para colocar la masa, pero puede ir directamente a la bandeja del horno.
Una vez en el molde viene lo que más me gusta, con el dedo hacemos agujeros en toda la superficie de la masa, esperamos treinta segundos y volvemos a hacerlo en los mismos lugares, repetimos un par de veces.
En esos agujeros intercalar cherrys cortados por la mitad y aceitunas negras.
Añadimos el orégano, tomillo y romero al gusto, Andrea solo le echa orégano, pero yo le dí mi toque personal.
Cubrimos también con un poco de queso rallado al gusto.
Metemos al horno precalentado a 180º hasta que veamos que la superficie está dorada y al pinchar con un palillo sale<limpio. Yo necesité algo más de media hora porque mi masa salió muy alta.
Podemos tomarla fría, caliente, tal cual o rellena de, por ejemplo, jamón cocido y queso.
De cualquier manera está deliciosa.
