Revista Cocina

Homeopatía: ¿sólo agua o azúcar?

Por Yoisasi @nutricionencasa
HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR?

A finales de los 80 mi naturópata de entonces, la Doctora Trini Ballester, me recetaba homeopatía. Cuál fue mi asombro al leer la etiqueta y comprobar que mis bolitas de pulsatilla eran mayoritariamente azúcar (lactosa y sacarosa). No llegaba a comprender cómo aquello podía ser beneficioso para mi salud. Estuve tomando homeopatía durante tiempo pero sin obtener ningún resultado. En cambio, mis padres estaban convencidos de que a mi hermana si le funcionaba hasta que en una de sus tantas visitas al hospital por infección de orina, la doctora de turno, que ya la tenía fichada, le dio sacarina, y también funcionó. La doctora estaba convencida de que estas infecciones recurrentes eran un claro mensaje claro de necesidad de cariño, de protección y de seguridad. Para mi todo lo acontecido fue un punto de inflexión.
Después de más de dos décadas, la homeopatía está al orden del día pero pocos se cuestionan por qué la venden en farmacias si se supone que es una medicina alternativa (¿será la industria homeopática como la farmacéutica?) o cómo puede curar si casi su total composición es azúcar o si con sus diluciones infinitesimales puede quedar algo de principio activo…
Conozcamos pues en qué consiste la homeopatía y en qué situación legal se encuentra en estos momentos. Aunque, bajo mi punto de vista, lo realmente preocupante e importante es si verdaderamente funciona.

HOMEOPATÍA Y SU HISTORIA

La palabra ‘homeopatía’ se deriva de las palabras griegas homoios (similar) y pathos (sufrimiento o enfermedad).
El médico alemán Christian Fiedrich Samuel Hahnemann (1755-1843) comenzó a formular los principios básicos de la homeopatía a fines del siglo XVIII. Desarrolló su ‘ley de similares’, una noción de que los síntomas de la enfermedad pueden curarse con cantidades extremadamente pequeñas de sustancias que producen síntomas similares en personas sanas cuando se administra en grandes cantidades.
Al principio usó pequeñas dosis de medicamentos aceptados. Pero luego usó enormes diluciones y teorizó que cuanto menor era la dosis, más poderoso era el efecto, una noción comúnmente conocida como la ‘ley de los infinitesimales’.
Tras dejar la práctica de la medicina en 1794, Hahnemann utilizó por primera vez el término homeopatía en su trabajo ‘Indications of the Homeopathic Employment of Medicines in Ordinary Practice’ (‘Indicaciones del empleo homeopático de medicinas en la práctica ordinaria’).

Aparición de la Homeopatía en España

La homeopatía llegó a España de la mano de la Casa Real. Los padres de María Cristina Dos Sicilias, cuando ésta era prometida de Fernando VII de Borbón, viajaron en 1829 a nuestro país con su médico homeópata, el doctor Cosmo M. de Horatiis, que presumía de ser ‘el primero en adoptar la homeopatía en Nápoles e Italia’. Son las primeras referencias halladas sobre la práctica en España.
Años después, la hija de María Cristina y Fernando, Isabel II de Borbón, nombraría como médico de cámara al doctor José Núñez Pernía, también homeópata. Más tarde le otorgaría el título de Marqués de Núñez. Él mismo fundó el Hospital Homeopático que se encuentra en Madrid.

HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR? Una sola gota de tintura madre es diluída en 99 gotas de agua. Este proceso es repetido 29 veces más para una dilución de 30C

HOMEOPATÍA, QUÍMICA Y DILUCIONES

La homeopatía clásica se define habitualmente como un sistema basado en el uso de cantidades diminutas (inifinitesimales) de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la enfermedad que está siendo tratada. El propio Hahnemann reconocía que la idea de emplear sustancias que producen síntomas similares se le ocurrió cuando, al tomar una infusión de corteza de cinchona, experimentó síntomas parecidos a los de la malaria, enfermedad que se trataba en aquella época precisamente mediante la corteza de cinchona, rica en quinina. Irónicamente, todo parece indicar que lo que pasó es que Hahnemann sufría de alergia a la quinina.

Hahnemann y su Alergia a la Quinina

La primera idea de la doctrina fundamental de la homeopatía, Similia Similibus Curentur, parece haber entrado en la mente de Hahnemann en el año 1790, el cuadragésimo quinto año de su vida, mientras se dedicaba a traducir la ‘Materia Médica’ de Cullen al alemán (Cullen, W.: ‘Abhandlung uber die Materia Medica. Ubersetzt und mit Anmerkungen versehen von Samuel Hahnemann.’ 2 Bande. Im Schwickertschen Verlag. Leipzig 1790.).
En la cuestión del efecto medicinal de la corteza peruana, Cullen defendió la vieja opinión sobre la eficacia de este remedio a través de su “efecto tónico en el estómago”. Insatisfecho con la explicación del autor de la acción de la corteza de Cinchona en la curación de las fiebres intermitentes, Hahnemann resolvió probarlo con su propia persona:

‘Tomé a modo de experimento, dos veces al día, cuatro dracmas (unidad de peso usada en la antigüedad en farmacia) de buena Cinchona. Mis pies, puntas de los dedos, etc., al principio se volvieron fríos, me puse lánguido y somnoliento, entonces mi corazón comenzó a palpitar, y mi el pulso aumentó, ansiedad intolerable, temblores, postración, a través de todos mis miembros, luego pulsación en la cabeza, enrojecimiento de mis mejillas, sed, y en fin, todos los síntomas característicos de la fiebre intermitente. Este paroxismo duró dos o tres horas cada vez, y volvió a aparecer si repetía esta dosis, no de otra manera; dejé de tomarlo y volví a recuperar mi buen estado de salud.’

La vívida descripción de los síntomas que Hahnemann experimentó y describió en 1790 después de “cuatro dramas de la buena Cinchona” es un excelente informe de un estado de hipersensibilidad a la quinina. Tomó unos quince gramos de polvo de corteza de cinchona, que contiene entre 400 y 500 miligramos de quinina.
¿Qué experimentó Hahnemann en 1790 después de ingerir cuatro dracmas de corteza de Cinchona con aproximadamente 0.447 gramos de quinina? Se sentía lánguido y somnoliento, lo que corresponde a la hipotensión. Notó palpitaciones, lo que significa una irregularidad cardíaca, muy probablemente una taquicardia ventricular. La pulsación en la cabeza es una buena descripción del dolor de cabeza, al igual que el enrojecimiento en las mejillas de una erupción. La postración a través de las extremidades significa debilidad. Todos sentimos sed cuando tenemos fiebre, también Hahnemann. Los dedos fríos y los pies con temblor son típicos de cualquier reacción alérgica. La “sensación desagradable” de Hahnemann significa que, en general, se sentía mal.
Se puede concluir que Hahnemann sufría de hipersensibilidad a la quinina. Esto significa que la doctrina fundamental de la homeopatía, Similia Similibus Curentur, se basa en una afección patológica de su fundador, el Dr. Samuel Hahnemann, una alergia a la quinina.

Según la Real Academia de Farmacia: ‘Las diluciones más usadas son las decimales de Hahnemann (XH) o centesimales de Hahnemann (CH) y otras diluciones menos usadas son la LM (50 milesimales) y las K (Korsakof). El número de Avogadro (6.02 x 10²³) expresa el número de moléculas por mol. Si la preparación inicial tiene la concentración de 1 mol/L en una determinada sustancia, la disolución decimal requerida para que el número de moléculas sea inferior a 1 por litro es 1 parte en 1 x 1024 (12CH ó 24XH), ya que 6,02 x 1023/1 x 1024= 0,6 moléculas por litro. En definitiva, con las diluciones habituales de los productos homeopáticos, superiores a 12CH o 24XH, no habrá ninguna molécula del producto original en la formulación final.’

Los productos homeopáticos están hechos de minerales, sustancias botánicas y otras fuentes. Si la sustancia original es soluble, una parte se diluye con noventa y nueve partes de agua destilada y/o alcohol y se agita vigorosamente; si es insoluble, se muele finamente y se pulveriza en proporciones similares con lactosa en polvo (azúcar de leche). Una parte del medicamento diluido se diluye aún más y el proceso se repite hasta que se alcanza la concentración deseada. Las diluciones de 1 a 10 se designan con el número romano X (1X = 1/10, 3X = 1/1,000, 6X =1/1,000,000). De manera similar, las diluciones de 1 a 100 se designan con el número romano C (1C = 1/100, 3C = 1/1,000,000, y así sucesivamente). La mayoría de los remedios actuales oscilan entre 6X y 30X, pero se comercializan productos de 30C o más. Stephen Barrett, M.D

  • Hahnemann creía que dosis muy pequeñas causaban poderosos efectos curativos, dado que al reducir las dosis consumidas iban desapareciendo los síntomas que producían. De hecho, pensaba que su potencia se vería afectada por una agitación metódica y vigorosa del preparado (lo que se conoce como sucusión que consiste en golpear el frasco después de cada dilución  correspondiente. Estos golpes se hacen con movimientos de arriba hacia abajo, sobre una superficie resistente y elástica, como la de un libro). Hahnemann empleaba su Biblia para golpear el recipiente que contenía la mezcla.
  • El número de sucusiones por potencia varía: Hahnemann efectuó de 2 a 12, y en la 6º Edición del Organón pasó a 100.
  • La forma más habitual de preparación de una dilución homeopática es la siguiente: Se coge 1 ml de la sustancia original (‘tintura madre’) y se mezcla con 99 ml de agua. Se agita este preparado y se obtiene una dilución de 1 CH (Centesimal de Hahnemann). A continuación, se coge 1 ml de este producto y se repite la operación; así se consigue una dilución de 2 CH.
  • Por tanto, cada vez que se realiza una de estas mezclas, la sustancia original queda diluida 100 veces más en el preparado final. Se supone que estos productos son más efectivos cuanto más diluidos están. Un simple cálculo permite saber que una dilución de 12 CH no contiene ya ninguna molécula del principio activo. Es, en otras palabras, simplemente agua. Ben Goldacre en su libro Bad Science, explica con un ejemplo muy didáctico lo que es una dilución de 30 CH:
    ‘Imagina una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol). La luz tarda ocho minutos en recorrer esa distancia. Imagina una esfera de agua de ese tamaño con una molécula de una sustancia disuelta en ella: Eso es una dilución 30 CH (para los pedantes: es 30.89 CH).’

‘Los principios que sustentan la homeopatía no son científicos. La acción de la homeopatía no tiene explicación racional. Los medicamentos homeopáticos están generalmente demasiado diluidos para tener algún efecto‘. Dr. Ernst.

El Dr. Fisher comparte con el Dr. Ernst que la controversia en homeopatía recae en que algunos medicamentos están altamente diluidos, incluyendo diluciones ‘ultra-moleculares’, en los que es muy poco probable que cualquier materia original esté presente. Señala que esta es una gran preocupación científica y opina que la homeopatía no funciona porque no hay principio activo‘.

  • El Oscillococcinum 200 CH es un producto homeopático que, según los fabricantes, alivia los síntomas de la gripe y se prepara incubando pequeñas cantidades de hígado y corazón de pato recién sacrificado durante 40 días. La solución resultante se filtra, se liofiliza, se rehidrata, se diluye repetidamente y se impregna en gránulos de azúcar. Si una sola molécula del corazón o el hígado del pato sobreviviera a la dilución, su concentración sería 1 seguido de 400 ceros, que es mucho mayor que la cantidad estimada de moléculas en el universo (alrededor de un gugol, que es un 1 seguido de 100 ceros). En su edición del 17 de febrero de 1997, US News & World Report señaló que sólo se necesita un pato por año para fabricar el producto, que tuvo ventas totales de 20 millones de dólares en 1996. La revista apodó a ese desafortunado pájaro ‘el pato de 20 millones de dólares’.
    En Pub-Med (Abril 2017) se localizan únicamente 19 referencias sobre estudios realizados con Oscillococcinum.
    Entre ellas figura la revisión Cochrane Database Sys. Rev. 2009. doi:10.1002/14651858.CD001957 referida al uso de Oscillococcinum en la prevención y tratamiento de los síntomas de la gripe. La revisión concluye que no hay soporte suficiente para recomendar el uso de este producto homeopático en esta indicación.

  • Lycopodium 200CH se presenta en glóbulos para administración por vía oral con sacarosa como excipiente y está indicado en la prevención y tratamiento de los síntomas gripales. La dilución 200CH supone que la concentración de la cepa original podría ser de 10-400, es decir que el disolvente sólo podría contener la ‘memoria’ a la que aluden los homeópatas.

  • En 1954 los farmacéuticos Daudel y Robilliar presentaron en la Academia de Farmacia de París el resultado de sus estudios. El trabajo consistía en marcar radioactivamente bromuro potásico y hacer las sucesivas diluciones homeopáticas de la sustancia. Con el contador geiger, desarrollado por Sidney H. Liebson en 1947, registraron en cuántas de estas diluciones se emitía radioactividad. Encontraron que, a pesar de la sensibilidad de la técnica, solo hasta la 9CH el aparato detectaba actividad.
  • Según Hahnemann, el efecto curativo se produce no por la sustancia que (no) hay disuelta, sino porque de algún modo el proceso de dilución y golpeteo (la dinamización) transmite al agua el ‘espíritu curativo’ de la sustancia. Los homeópatas actuales hablan del efecto memoria del agua, que recuerda con qué sustancias ha estado en contacto.

Memoria del Agua y la Ciencia

El único intento serio para demostrar que el agua tiene memoria fue presentado hace unas décadas por el Dr. Benveniste y posteriormente se dejó claro, más allá de cualquier duda razonable, que se trataba de un estudio fraudulento:

Al poco de publicarse el artículo la revista Nature organizó un grupo de investigación para analizar los resultados del grupo del Dr. Benveniste. En este grupo estaba, además de un editor de la revista y un investigador de fraudes científicos, el conocido escéptico e ilusionista James Randi. El grupo repitió los experimentos con un procedimiento de doble ciego (ni los individuos participantes ni los investigadores saben quién pertenece al grupo de control, y recibe placebos, y quién al grupo experimental, y solamente después de haberse analizado todos los datos, y concluido el experimento, los investigadores conocen qué individuos pertenecen a cada grupo) e incluso mostró el protocolo al Dr. Benveniste por si encontraba alguna irregularidad, cosa que no ocurrió. Los resultados revelaron que tal “extraordinaria” actividad se debía a fallos en el diseño experimental del Dr. Benveniste y a errores sistemáticos en el desarrollo del experimento. La investigación sugirió, además, un fraude por parte de varios colaboradores que a su vez trabajaban para los Laboratorios Boiron.
El Dr. Benveniste murió en 2004 sin retractarse de su estudio y sin que la revista Nature retirara su artículo. Todo ello a pesar de que la investigación y posteriores estudios demostraron la falsedad de los datos. Quizás la homeopatía ganó una batalla pero debemos pensar que, al jugar con las reglas de la ciencia, su estudio es una arma en nuestra mano ya que podemos asegurar que incumple la base fundamental del método científico: la reproducibilidad.

‘Muchos remedios homeopáticos se presentan en forma de gránulos o píldoras de sacarosa y lactosa que fueron impregnadas con el agua supuestamente “dinamizada”, pero que acaba evaporándose. ¿Qué queda entonces de la memoria del agua, hay que creer también en la memoria de la lactosa?’

  • Según Robert L. Park, Ph.D., un físico prominente que es director ejecutivo de The American Physical Society, ha notado que dado que la menor cantidad de una sustancia en una solución es una molécula, una solución 30CH tendría que tener al menos una molécula de la sustancia original disuelta en un mínimo de 1,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000,000 moléculas de agua. Esto requeriría un contenedor de más de 30,000,000,000 de veces el tamaño de la Tierra.
  • En realidad, las leyes de la química establecen que existe un límite para la dilución que se puede hacer sin perder por completo la sustancia original. Este límite, que está relacionado con el número de Avogadro, corresponde a las potencias homeopáticas de 12CH o 24XH (1 parte en 10 elevado a 24). El mismo Hahnemann se dio cuenta de que prácticamente no hay posibilidad de que permanezca una sola molécula de la sustancia original después de diluciones extremas. Pero él creía que la vigorosa sacudida o pulverización con cada paso de dilución dejaba una esencia ‘espirituosa’, ‘ya no perceptible para los sentidos’, que cura reviviendo la ‘fuerza vital’ del cuerpo. Los defensores modernos afirman que incluso cuando la última molécula se ha ido, se conserva una “memoria” de la sustancia.
  • El Dr. Park ha observado que para esperar obtener incluso una molécula de la sustancia “medicinal” supuestamente presente en los gránulos 30X (diluciones de 1 a 10 se designan con el número romano X), sería necesario tomar unos dos mil millones de ellos, lo que equivaldría a unas mil toneladas de lactosa más cualquier impureza que la lactosa contenga.

Las diluciones sobre el número de Avogadro (6.02 x 10²³, un mol equivale a 6,0022×10 elevado a 23 partículas, equivale al número de átomos que hay en doce gramos de carbono-12 puro), es decir, sobre las diluciones 24X (decimales) o 12C (centesimales), no contienen una sola molécula de la sustancia original utilizada. Dichas preparaciones homeopáticas son agua pura o mezcla de alcohol y agua o, si se pulverizan, sólo polvo de lactosa.
El concepto de polímero de agua propuesto en las preparaciones homeopáticas (que las moléculas de una sustancia activa marquen las moléculas de agua) no permite documentar ninguna energía de curación medible transferida a través de las moléculas de agua en soluciones homeopáticas diluidas.
No hay evidencia científica que respalde la acción de los medicamentos homeopáticos.

Más sobre diluciones

Stan Polanski, un médico asistente que trabaja en salud pública cerca de Asheville, Carolina del Norte, ha proporcionado información adicional:
• Imagine cuántos compuestos deben estar presentes, en cantidades de una molécula o más, en cada dosis de un medicamento homeopático. Incluso en las condiciones más escrupulosamente limpias, el polvo en el aire en la instalación de fabricación debe transportar miles de moléculas diferentes de origen biológico derivadas de fuentes locales (bacterias, virus, hongos, gotas respiratorias, células de la piel desprendida, heces de insectos) y distantes (pólenes, partículas de suelo, productos de combustión), junto con partículas minerales de origen terrestre e incluso extraterrestre (polvo de meteoritos). De manera similar, los diluyentes “inertes” utilizados en el proceso deben tener su propia biblioteca de microcontaminantes.
• Por lo tanto, hasta que los apologistas de la homeopatía puedan suministrar un mecanismo plausible (no mágico) para la “potenciación” a través de la dilución de precisamente una de las muchas sustancias en cada uno de sus productos, es imposible aceptar que hayan identificado correctamente los ingredientes activos en sus productos. Cualquier estudio que pretenda demostrar la efectividad de un medicamento homeopático debe rechazarse de forma inmediata, a menos que incluya una lista de todas las sustancias presentes en concentraciones iguales o mayores que el ingrediente activo en cada etapa del proceso de dilución.

HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR?

HOMEOPATÍA, CIENCIA Y EFECTO PLACEBO

‘Una vez que acabé el doctorado, empecé a pensar como un científico y, entonces, mi fascinación por la homeopatía aumentó. Sabía que aquello no podía funcionar. Los principios básicos de la homeopatía dicen que lo similar cura lo similar y que, cuanto más diluida está una sustancia, más potente es. No tiene sentido. Comencé a investigar y concluí que la homeopatía sólo funciona por la fe del paciente en el terapeuta y lo que le receta, lo que se conoce como efecto placebo.’ Entrevista a Edzard Ernst, científico, médico y profesor en la Universidad de Exeter.

  • La revista The Lancet publicó hace unos años un trabajo que demostraba, más allá de toda duda, que la homeopatía no funciona y recomendaba: ‘Los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del paciente de atención personalizada’. El estudio constataba, después de comparar 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales, que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quién se lo ha prescrito.

Dado que muchos remedios homeopáticos no contienen una cantidad detectable de ingrediente activo,es imposible probar si contienen lo que dice su etiqueta. A diferencia de los medicamentos más potentes, no se ha demostrado su eficacia contra la enfermedad mediante pruebas clínicas doble ciego.

  • En 2015, el Consejo Nacional de Salud e Investigación del gobierno australiano produjo un informe de 40 páginas que concluyó que el tratamiento homeopático no tiene valor. Después de examinar la literatura científica, los autores dijeron:
    • En base a toda la evidencia considerada, no hubo condiciones de salud para las cuales haya evidencia confiable de que la homeopatía fue efectiva.
    • Ningún estudio de buena calidad y bien diseñado con suficientes participantes para un resultado significativo informó que la homeopatía causaba mejores mejoras de salud que el placebo o que mejorara la salud igual a la de otro tratamiento.
    • La homeopatía no debe usarse para tratar afecciones que son crónicas, graves o que podrían volverse serias.

‘Los estudios realizados en niños utilizando productos homeopáticos no han demostrado ser más eficaces que el efecto placebo. Existen algunos estudios, normalmente patrocinados por empresas homeopáticas, que defienden mejorías en los pacientes de ciertas enfermedades. Sin embargo, dichos estudios nunca se realizan usando doble o triple ciego (necesario para evitar el prejuicio del investigador), número de muestras significativas o incluso controles simples con placebos.
Por otra parte, muchísimas dolencias infantiles mejoran con el paso del tiempo y algunas llegan a desaparecer con la llegada de la adolescencia. Muchos padres llegan a creer que el asma o los cólicos de su hijo desaparecieron gracias a la homeopatía, sin darse cuenta de que en los niños que no reciben ningún tratamiento específico (o sólo un tratamiento para el alivio de los síntomas) estas dolencias también desaparecen.’

‘Como los tratamientos homeopáticos se usan generalmente en condiciones con resultado variable o que muestran recuperación espontánea (de ahí su respuesta al placebo), se considera que estos tratamientos tienen un efecto en algunos pacientes. Sin embargo, a pesar del gran número de ensayos comparativos llevados a cabo hasta la fecha, no hay evidencia de que la homeopatía sea más efectiva que la terapia con placebo administrada en condiciones idénticas.’ Prescrire International, una revista francesa que evalúa productos farmacéuticos.

Ensayos Clínicos
  • En 1990, un artículo en Review of Epidemiology analizó 40 ensayos aleatorizados que habían comparado el tratamiento homeopático con el tratamiento estándar, un placebo o ningún tratamiento. Los autores concluyeron que todos menos tres de los ensayos tenían defectos importantes en su diseño y que sólo uno de los tres había informado un resultado positivo. Los autores concluyeron que no hay evidencia de que el tratamiento homeopático tenga más valor que un placebo. Hill C, Doyon F. Review of randomized trials of homeopathy. Review of Epidemiology 38:139-142, 1990.
  • En 1994, la revista Pediatrics publicó un artículo que afirmaba que el tratamiento homeopático había demostrado ser eficaz contra los casos leves de diarrea en niños nicaragüenses (Jacob J and others. Treatment of childhood diarrhea with homeopathic medicine: a randomized clinical trial in Nicaragua. Pediatrics 93:719-725, 1994.). La afirmación se basó en los hallazgos de que, en ciertos días, el grupo “tratado” tenía menos heces blandas que el grupo placebo. Sin embargo, Sampson y London señalaron: (1) el estudio utilizó un esquema diagnóstico y terapéutico no confiable y no comprobado; (2) no hubo protección contra la adulteración del producto; (3) la selección del tratamiento fue arbitraria; (4) los datos fueron agrupados de forma extraña y contenía errores e inconsistencias;(5) los resultados tenían significación clínica cuestionable; y (6) no había importancia para la salud pública porque el único remedio necesario para la diarrea infantil leve es la ingesta adecuada de líquidos para prevenir o corregir la deshidratación (Sampson W, London W. Analysis of homeopathic treatment of childhood diarrhea. Pediatrics 96:961-964, 1995.).
  • En diciembre de 1996, el Grupo de Investigación en Medicina Hospitalaria (HMRG), un grupo de expertos convocado por la Comisión de las Comunidades Europeas, publicó un extenso informe. El HMRG incluyó médicos-investigadores homeopáticos y expertos en investigación clínica, farmacología clínica, bioestadística y epidemiología clínica. Su objetivo fue evaluar informes publicados y no publicados de ensayos controlados de tratamiento homeopático. Después de examinar 184 informes, concluyeron que sólo 17 fueron diseñados e informados lo suficientemente bien como para que valga la pena considerarlos; en algunos de estos ensayos, los enfoques homeopáticos pueden haber ejercido un efecto mayor que un placebo o ningún tratamiento; y el número de participantes en estos 17 ensayos fue demasiado pequeño para sacar conclusiones sobre la efectividad del tratamiento homeopático para cualquier condición específica. (Kaufman M. Homeopathy in America. Baltimore, 1971, The Johns Hopkins University Press. Hill C, Doyon F. Review of randomized trials of homeopathy. Review of Epidemiology 38:139-142, 1990. Jacob J and others. Pediatrics 93:719-725, 1994. Homoeopathic Medicine Research Group. Report. Commission of the European Communities, December 1996.).

HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR?

HOMEOPATÍA Y FARMACIA: NEGOCIO REDONDO

‘Nos están timando. Mantengo una lucha constante con los farmacéuticos, a quienes acuso de actuar como meros vendedores y no como profesionales sanitarios con ética. Como vivimos en una economía de libre mercado, pueden vender lo que quieran, pero deberían advertir a la gente de que los productos homeopáticos no tienen nada y no hacen nada.Entrevista a Edzard Ernst, científico, médico y profesor en la Universidad de Exeter.

‘En junio del 2017 la Real Academia Nacional de Farmacia publicaba un informe sobre la homeopatía en el que se aseguraba que ‘no hay pruebas científicas que justifiquen su utilización clínica’ y denunciaba la ‘situación irregular’ en la que se encuentran este tipo de productos. Instaba a las autoridades sanitarias a ‘adoptar con carácter de urgencia las acciones necesarias para resolver adecuadamente esta situación’. eldiario.es

  • La homeopatía en España mueve más de 30 millones de euros al año. El pasado año, tres sociedades científicas farmacéuticas españolas, que aglutinan a más de 8.000 profesionales del sector, se mostraron contrarias a que se autorice como medicamento ningún producto sin indicaciones terapéuticas aprobadas y pidieron que se retirara la denominación de ‘medicamento’ a los productos homeopáticos. Sin embargo, a pesar de la contundencia con la que se han expresado tanto los académicos, como las sociedades científicas, las farmacias siguen distribuyendo estos productos ante la pasividad de las administraciones públicas y con el apoyo del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), órgano que representa a todos los Colegios Oficiales de Farmacéuticos a nivel estatal.
  • La Real Academia Nacional de Farmacia en su informe dice: ‘Los farmacéuticos no deberían dispensar, recomendar o dar soporte al uso de productos homeopáticos.’
  • La Royal Pharmaceutical Society del Reino Unido (RPS) ha hecho pública, en febrero de 2017, un documento que contiene varias recomendaciones a los farmacéuticos sobre los medicamentos homeopáticos:
    - La RPS no considera a la homeopatía como una forma de tratamiento debido a que no tiene una base científica y que no responde a los criterios de evidencia reconocidos en la terapéutica farmacológica. La eficacia de estos productos no se diferencia de un placebo.
    - La RPS recomienda que los productos homeopáticos no sean prescritos por el Sistema Nacional de Salud del Reino Unido.
    - La RPS recomienda a los farmacéuticos que adviertan a los pacientes que consumen productos homeopáticos de los riesgos de abandonar los tratamientos farmacológicos de prescripción médica.
    - La RPS recomienda a los farmacéuticos que adviertan a los pacientes que consumen productos homeopáticos de la posibilidad que padezcan de una patología no diagnosticada que requiera tratamiento farmacológicos con eficacia demostrada.
    – La RPS indica a los farmacéuticos que adviertan a los pacientes que la eficacia de los productos homeopáticos no se diferencia del placebo.
  • Paul Bennett, el responsable de Boots (cadena de farmacias) en la comisión del parlamento británico, dice: ‘Lo vendemos porque la gente lo compra. No tengo ninguna prueba de que estos productos funcionen’.
  • Pero en España existen farmacias, como la Farmacia Rialto en Madrid, que no entran al trapo: ‘La homeopatía no es una terapia con estudios científicos que avalen sus resultados en el tratamiento y prevención de enfermedades en personas adultas, niños ni animales. El contenido de los preparados homeopáticos es en su casi totalidad agua o azúcar, sin ningún componente activo. Casi ningún preparado homeopático tiene un registro sanitario oficial que permita su comercialización.’
  • Fragmento de la Entrevista a Rafael García Maldonado, farmacéutico y ha sido vocal coordinador de Formación y Atención Farmacéutica en el Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga: 

‘La homeopatía es la única de las supercherías mitológicas, acientíficas y pseudomilagrosas que no sólo merece las risas de la gente, sino que es ejercida por científicos (médicos, farmacéuticos, químicos) y que ha conseguido, sin demostrar absolutamente nada, vender que es una ciencia. La homeopatía no es una ciencia. Dejemos esto claro. Ni una medicina alternativa.
La homeopatía es un invento de un médico alemán a comienzos del siglo XIX de nombre Samuel Hanhemann, que dijo que lo semejante cura a lo semejante. Él no aclaró nada, por supuesto, y sus millonarios sucesores de la industria siguen sin hacerlo.  Es agua con azúcar, un cuento, una estafa diluida infinitesimalmente. Su único efecto es el placebo, la sugestión, la creencia del que la toma en su sanación.
Magia y superstición que se prescribe y dispensa por profesionales de la salud con años de estudios científicos, sin que un sólo ensayo clínico haya demostrado algo que no sea la fe en un futuro mejor. La homeopatía está actualmente en las farmacias y muchos nos preguntamos el por qué.’

¿Y qué dice la Ley al respecto?

  • En España los medicamentos homeopáticos están reconocidos por la Ley 29/2006 de 26 de julio, de Garantías y Uso Racional de Medicamentos y Productos Sanitarios. Por sus características están incluidas en el capítulo V (Medicamentos especiales) y, por tratarse de medicamentos, se dispensan exclusivamente en las oficinas de farmacia.

  • En 1994 España decide trasponer la Directiva Europea 92/73/CE, que regulaba la autorización de los productos homeopáticos a nivel europeo. Hasta entonces, para obtener su autorización de venta estos productos debían someterse al régimen general de autorización de los medicamentos, pero este régimen exigía que el fabricante del producto acreditara, mediante pruebas farmacológicas, preclínicas y clínicas, la eficacia del producto.

  • La industria homeopática europea presionó todo lo posible para cambiar esta situación, y fruto de estas presiones nació esta directiva que introducía una excepción al régimen general: ‘Los productos homeopáticos podrían acogerse a un procedimiento simplificado de registro que permitía autorizarlos sin necesidad de demostrar su eficacia.’
  • Una trasposición de la normativa de la Unión Europea, Real Decreto 1345/2007 ,que permitió este régimen excepcional debido a las presiones de la industria homeopática, especialmente la francesa, que de otro modo hubiese tenido que retirar del mercado sus productos ante la imposibilidad de demostrar que sirvan para algo. Pero la misma normativa (europea y española) que permitía autorizarlos como si fueran medicamentos pero sin tener que demostrar su eficacia contenía una serie de limitaciones: a) Que su vía de administración sea oral o externa. b) Ausencia de indicación terapéutica particular en la etiqueta o en cualquier información relativa al medicamento. c) Que su grado de dilución garantice la inocuidad del medicamento, en particular, el preparado no deberá contener más de una parte por 10.000 de tintura madre ni más de una centésima parte de la dosis más baja que eventualmente se emplee en medicina alopática de aquellos principios activos cuya presencia en un medicamento alopático implique la obligatoriedad de presentar receta médica.

Buena parte de los productos homeopáticos no las cumplen.

‘La legislación europea en materia de medicamentos homeopáticos no obliga a los fabricantes a incluir en las especificaciones de la formulación los componentes ni sus cantidades. Sin embargo esta información es exigida en el etiquetado de alimentos y medicamentos. Las autoridades deben corregir esta anomalía y mejorar la transparencia sobre la información de medicamentos homeopáticos.’ Real Academia Nacional de Farmacia.

  • Fragmento de un artículo de el diario.es:

– Según el farmacéutico Borja García de Bikuña, ‘el problema que tenemos hoy en día es que, gracias a un vacío legal y a la dejadez de la Administración, estos productos se han convertido en medicamentos reconocidos por la ley, a pesar de que no se les ha exigido demostrar seguridad y eficacia’.
– Las farmacias se consideran legalmente como un ‘establecimiento sanitario privado de interés público’ y están autorizadas por la Administración a vender exclusivamente medicamentos y productos sanitarios reglamentados.
El problema es que al calificar los productos homeopáticos como medicamentos, las farmacias no solo están autorizadas a venderlos, sino que también están, en cierta medida, obligadas a dispensarlos, dado que, según la actual legislación, los farmacéuticos ‘están obligados a suministrar o a dispensar los medicamentos y productos sanitarios que se les soliciten en las condiciones legal y reglamentariamente establecidas’.
– A diferencia del CGCOF, la Organización Médica Colegial, representante de todos los colegios de médicos a nivel estatal, sí ha tomado posición activa con respecto a la homeopatía, a la que su presidente Juan José Rodríguez Sendín ha calificado como un proceso ‘ilusorio y engañoso’, que viola los límites de la ética médica.
– Rodríguez Sendín se pronunció así después de que la Universidad de Barcelona (UB) anunciase la suspensión de su Máster en Medicina Homeopática, impartido desde el año 2004. Una decisión que el presidente de la OMC achacó a la declaración que la Asamblea General de la organización aprobó en diciembre de 2013. Por último, Rodríguez Sendín mostró su satisfacción porque España no haya desarrollado la Directiva Europea que regula el uso de la Homeopatía, dado que, a su juicio, esta normativa es un ‘disparate’ porque sólo está ‘movida’ por intereses económicos.

La noticia no es que la Universidad de Barcelona haya anunciado la desaparición de un máster de homeopatía, sino que existiese. Que efectivamente hubiese gente que pagase casi 7.000 euros por un conocimiento pseudocientífico cuya utilidad es ruinosa. Cadena Ser.

No sólo es la Universidad de Barcelona, también las Universidades de Valencia, Córdoba, Zaragoza y Sevilla han eliminado la homeopatía de los estudios de postgrado. La Universidad Española de Educación a Distancia ha anunciado que la homeopatía no se podrá cursar en la UNED a partir de 2018.

Los productos homeopáticos no requieren demostrar ninguna efectividad para ser comerciales y, dado que son sólo agua, no poseen efectos secundarios adversos que obliguen a utilizar recetas. Las farmacias son negocios y han encontrado una forma fácil de hacer dinero amparadas en una legislación ambigua y en la permisividad de las autoridades sanitarias.’

‘A pesar del trato de favor que se introdujo en España en 1994, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no ha autorizado aún ni un sólo producto homeopático, si bien hace la vista gorda en cuanto a su venta. Por otra parte, los intentos de elaborar una normativa específica para los tratamientos homeopáticos han fracasado debido a la oposición de las diversas comisiones encargadas de su estudio, que no han podido encontrar ninguna evidencia de que resulten eficaces para nada, por lo que en la actualidad existe un vacío legal que permite que médicos y personas que no lo son, incluso que carecen de titulación alguna, puedan prescribir homeopatía.’

Esos farmacéuticos que se creen obligados a vender productos homeopáticos: de eso nada. La ley no les obliga a venderlos. Y, por el contrario, su Código Deontológico les obliga a no venderlos.’ Fernando Frías.

HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR?

HOMEOPATÍA Y CIFRAS

No hay que olvidar que la homeopatía forma parte de la industria farmacéutica, y también existen importantes multinacionales, con muchos miles de millones facturados al año, dedicadas al negocio de la homeopatía. La única diferencia es que, según su contabilidad, las industrias homeopáticas gastan mucho menos dinero en investigación, puesto que no tienen que molestarse en comprobar si sus productos funcionan y en demostrarlo ante las autoridades sanitarias. Por otra parte, algunas compañías fabricantes de productos homeopáticos pertenecen a multinacionales farmacéuticas, así que sus intereses no son contrapuestos, sino todo lo contrario. Fuente.

  • La Real Academia Nacional de Farmacia informa que e los medicament en 2013 la facturación dos homeopáticos en España superaba los 60 millones de euros.
  • En España, la multinacional homeopática francesa Boiron facturó 60 millones de euros en 2011. Francia ocupa el primer puesto de los países que utilizan medicamentos homeopáticos.
  • En Reunio Unido, la industria homeopática es un negocio de 40 millones de libras anuales, donde se venden remedios de ese tipo hasta para la malaria y la leucemia.
  • Heel, creada en Berlín en 1936, su volumen de ventas en 2016 fue de más 200 millones de euros.
  • ‘El último boletín de Ries pone de manifiesto la advertencia de la Comisión Federal de Comercio estadounidense, (la agencia de protección del consumidor en el país) que obligará a hacer constar expresamente en los productos homeopáticos que “no hay evidencias científicas de que funcionen. Se trata del primer gran ataque directo a la homeopatía y a su negocio, que en la actualidad genera unas ventas de más de 1.200 millones de dólares al año en ventas en Estados Unidos, según la revista especializada Nutrition Business Journal’.
HOMEOPATÍA: ¿SÓLO AGUA O AZÚCAR?

REMATE FINAL

‘Mensaje’ de Hahnemann al público en su discurso en la Sociedad Gaélica Homeopática en París, el 15 de septiembre de 1835:

Y ustedes, jóvenes de Francia, que aún no han alcanzado los viejos errores, y buscan la verdad en noches de trabajo, vengan a mí, porque les traigo la verdad que tanto tiempo han buscado, esta revelación sublime de una ley eterna de la naturaleza … Vosotros, como yo, bendeciremos a la Providencia por ese Inconmensurable Bien, que ha permitido descender sobre la tierra con mis insignificantes esfuerzos, porque yo era solo un débil instrumento de ese Poder ante el cual todo debería permanecer humilde. (Haehl, R.: ‘Samuel Hahnemann.’ – B.Jain Publ., New Delhi 1989. Vol.2. Pp.345-346).

Aquí la información para que cada cual crea lo que considere oportuno pero animándole a que siga investigando y experimentando ya que personalmente creo que la verdad absoluta no existe.
Salud y Buenos Alimentos
Yo Isasi
www.nutricionencasa.com

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