Hace tiempo me comprometí con los celíacos, un mundo totalmente desconocido para mi y del que he ido aprendiendo cada día un poco más, la muestra de ello es que tengo recetas en mi blog para los “sin gluten” y siempre que puedo colaboro con otros blogs relacionados con ese tema.
La intolerancia a la lactosa es un “terreno” que apenas conozco y me gustaría saber más de él, así que Kaiku me hizo llegar una muestra de sus productos sin lactosa que los de casa hemos ido probando y valorando. Además de leche, batidos, yogures y queso he de decir que lo que más me llamó la atención fue ese "Caffè latte" para llevar.
Mirando estos productos elaborados sin lactosa uno se plantea una serie de preguntas ¿me gustarán? ¿Notaré diferencia con los que si tienen lactosa? ¿Sabría acostumbrarme a ellos en caso de padecer una intolerancia de ese tipo?... He llegado a una concusión y es que principalmente lo que menos importa es si me gustan a mi (ya que yo puedo tomar lactosa) si su sabor es aceptable o simplemente es distinto...(lo cierto es que nos gustaron todos a excepción de la leche desnatada, pero eso nos pasa con todas), lo realmente importante es que se pueden tomar tranquilamente ya que están elaborados expresamente para los intolerantes a la lactosa. Imaginaos por un momento que vuestro médico os dice: “no puedes tomar más (por ejemplo) manzanas”, estoy completamente segura que a partir de este momento las manzanas nos apetecerán muchísimo más, ya sabemos que lo prohibido es lo preferido.
Pues ahora eso aplicado a la lactosa, repasad mentalmente cuantas veces al día comemos productos lácteos o sus derivados: desayuno (café con leche), en la comida unos macarrones con bechamel y queso rallado gratinado, a media tarde un yogur, y a lo mejor en la cena una tortilla con queso o queso fresco en la ensalada. ¿Os dais cuenta?.
Bien, pues dicho esto esos productos sin lactosa son muy bien recibidos por aquellos que sufren esa intolerancia, pueden hacer una vida normal con la salvedad, como los celíacos, que necesitan unos productos adecuados a ellos y lo mejor es que los pueden encontrar en los comercios. (El precio ya es otra cosa).
Ese caffè latte me ha encantado por eso, un intolerante a la lactosa en el trabajo no puede tomar ese café con leche de la máquina dispensadora, pero se puede llevar este “vaso”, un minuto al microondas y listo para tomar, si es que lo quiere caliente. Me recuerdan al formato (que no al sabor) de los cafés que te puedes tomar por la calle en Nueva York que adquieres en los Starbucks :-)
Para ampliar la información sobre la intolerancia a la lactosa os dejo este enlace en el que podéis consultar vuestras dudas ya que yo apenas se nada sobre esa intolerancia, lo que si se es que hay más intolerantes de lo que pensamos y sabemos, a lo mejor nosotros lo somos y esas pequeñas molestias que tal vez padecemos pueden ser un indicio a cualquier intolerancia o alergia.
