En un tibio comienzo del encuentro, el Madrid desplegó una presión alta dificultando la salida de balón de un Barcelona que no tiró a puerta en la primera parte. El equipo de confianza de Solari demostró gran personalidad y trabajo colectivo llegando a tener varias oportunidades claras por parte de Vinicius -excelso partido del brasileño- como para ir al descanso con una ventaja cómoda y encarrilar la eliminatoria.

Pero esto es un clásico y a pesar de los primeros 25 minutos de un brillante Madrid, el Barcelona se empezó a cobrar la falta de puntería de los blancos en la primera parte. Primero Luis Suárez y luego un gol en propia puerta de Varane dejaron al equipo merengue muy tocado, cuya faena decidió rematar de nuevo el uruguayo Suárez que, de penalti al estilo Panenka ajustició a los de Solari en una de las derrotas más injustas de lo que llevamos de temporada.
Caer ante el eterno rival y más de esta manera, duele, pero aún así se pueden sacar dos conclusiones, tanto negativas como positivas: la primera es la eliminación en sí y la segunda es que el sábado habrá posibilidad de revancha con el consiguiente enganche a la liga. Y si no, siempre quedará la Champions.
