Se oye mucho La Esquina. Quizá por su ubicación, porque donde está es tan visible que le puede ir en contra. Y eso es lo mejor. Cuando entras y ves que, una vez más, hay que quitarse todos los prejuicios y disfrutar de sitios céntricos, en plena Rambla, Plaza Catalunya o Paseo de Gracia. Definitivamente, después de las últimas experiencias, se acabó la “Barcelona para guiris” como una Barcelona cutre y de mala calidad llena de clichés.


La idea era una comida rápida, buena y ligera para ponernos al día y seguir con la jornada laboral y La Esquina era una muy buena opción por proximidad y para comprobar todo lo que hasta ahora habíamos visto y oído.
A mediodía no hacen menú, sino una fórmula diferente llamada Combi. Intentaré definirlo: son 3 opciones de tres platos cada una para que, escogiendo uno de cada categoría, te crees tu propia comida con el aporte nutritivo necesario. Normalmente incluye pasta o arroces, verduras, cremas, ensaladas y la parte de proteína con pescado y carne.

Ellos lo agrupan en ensaladas y verduras, carnes y pescados y pasta y legumbres. Puedes elegir los tres que quieras de cualquier grupo. Excepto repetir de carnes y pescados, aunque si prescindir de ellos. Particularmente elegí uno de cada y me “costumicé” mi plato combi: Ensalada de brócoli, chili ajo y limón; sardinas, olivas negras, alcaparras e hinojo y Pasta, calabaza, salvia y piñones.



Mi compañera de mesa pidió tres opciones diferentes: Crema de Céleri, menta y avellanas; rabo de toro con puré de patata y Cous Cous con berenjena, especies, pasas y cilantro.


El Combi de la Esquina incluye el postre, pan y bebida. Comimos con agua y los postres que elegimos, fueron el flan de queso con naranja sanguina y crumble de manzana.



De La Esquina se oye hablar, y es así porque se lo gana. ¿Está siendo mediático? Si. No es malo. Lo malo es otra cosa. En este caso es fiel a su idea: sencillez, producto y elaboración justa para resaltar la materia prima. Es lo que Alan Stewart, el chef londinense ofrece en este local después de haber empezado sólo con 25 años a meter la nariz en las cocinas. Ahora con solo 33 ofrece esta carta de temporada, cocina básica y tradicional que puede degustarse de esta forma los mediodías, a la carta a la hora de cenar o en Brunch los fines de semana. Fuera de este horario, siempre podrá visitarse para tomar un tenempié: unos benedict, bocadillo de albóndigas o alguna tosta, tarta o incluso helado.

