Revista Cine

La 'no recomendación': 'Mapa de los sonidos de Tokio'

Publicado el 23 marzo 2010 por Ladyvengeance

Sí, todavía vivo. En realidad, me fui de fiesta a celebrar el gran Zas que le hicieron a Cameron en los Oscars, la cosa se me fue de las manos; y luego he estado llorando porque me he enterado que la Warner va a hacer una película de Bleach (¿Otra Dragon Ball Evolution?), y eso es muy doloroso. Luego me enteré que Gus Van Sant está entre los candidatos para dirigir la última de Crepúsculo y no quepo en mí de la emoción. Ojalá, de verdad, lo haga. Ese hecho puede proporcionarme felicidad absoluta por años, décadas, siglos, milenios. Pero otro día hablaré del señor que se pajea con sus propias películas y de que sus seguidores gafapasta me gustan tanto como el color amarillento de Piccolo en Dragon Ball Evolution. Que hoy, tengo muy reciente otra película gafapasta por excelencia: Mapa de los sonidos de Tokio.
No me esperaba demasiado por todas las críticas que le había visto, pero quería verla. Veamos.
Definirla no es demasiado complicado. Tenemos a una directora que se lo ha flipado de manera sobrenatural, que colecciona gafas de pasta y le encanta ser una pedante. Esta directora ha cogido Tokio como escenario porque Tokio es mazo guay, diferente y exótico y mola que te cagas. Y una historia que intenta ser original y preciosa y profunda; con un guión que lleve a la reflexión, a la poesía y a otra vez, a la profundidad: ¿y por qué x? , ¿y por qué no x?, ¿y por qué a? ¿y por qué b? ¿y por qué no z?
Total, que los -escasos- diálogos están completamente prefabricados para dar la sensación que he dicho, aunque en realidad son gilipolleces sin sentido que a nadie le importan, e incluso llegan a ser ridículos. Y repetitivos, porque todo el rato son iguales.
¿La historia? Bueno, el planteamiento no está mal, aunque ves ese aire en la película desde el comienzo de "soy guay, estoy haciendo una película guay, cómo molo"; pero hasta que aparece el personaje de Sergi López se pueden salvar algunos detalles.
Aquí llegamos al punto clave: Sergi López. Las sillas de mi comedor tienen más personalidad y carisma que Sergi López en esta película. Yo diría que hasta más expresividad. Es horriblemente horrible. Yo pensaba que tenía que ser una broma. Ya no es que esté ahí haciendo el mismo efecto que causaría un tronco, que no transmita nada, que sea un soso, que físicamente no dé con el perfil del personaje y pienses: ya no es solo su no-actuación, es que este tío nunca podría ser este personaje. Encima, esta su voz: de lo que he visto en versión original, puedo decir que escucharlo hablar en ese inglés es peor que tragarse un día entero el canal de Aprende a hablar inglés.
En la versión doblada se dobla a sí mismo y es uno de los peores doblajes que he visto en mi vida. De nuevo: creía que era una broma. Es insoportable, se nota que está leyendo y ni siquiera entona bien, y habla jodidamente lento. Eso sí, te enteras perfectamente cuando hay una coma, un punto o una interrogación en el papel que está leyendo. Las exclamaciones no, porque es poner demasiado entusiasmo.
Aparte de esto, es que cuando aparece su personaje la historia se va a la puta mierda y no hay manera de salvarla. Todo lo que pasa a partir de su aparición es estúpido, incoherente, no está justificado. Es que la actitud de ella está completamente forzada para que Coixet se lleve la historia tópica por dónde ella quiere, aunque no tenga explicación y sepas que la protagonista no debería hacer lo que hace.
Las escenas de sexo...ejem. Coixet no solo deja ver que es una chica rodando una escena de sexo, deja ver que está rodando sus fantasías, porque ni yo siendo tía me creo esas situaciones. Lo siento Coixet, él no haría lo que hace. Lo siento por ella, en realidad la comprendo, con esa cara y siendo tan subnormal no se le debe acercar mucha gente, de alguna manera tendrá que vivir el sexo. Ah, y ni en esos momentos puede dejar de hacerse la guay y la pedante. Las frases que se dicen son como chistes malos. Y él...bueno, he visto pescaderos limpiando los pececitos mucho más entregados que Sergi López en estas escenas.
Bueno, también mete tópicos, mete gente comiendo comida japonesa, mete Lost In Translation dejavús...Sergi López cantando en un karaoke, siendo un mal imitador de Bill Murray; relación entre un hombre algo mayor que ella, él que no tiene un aspecto atractivo, ella sí... solo que Bill Murray y Scarlett tenían química, sus sentimientos eran reales, nada estaba forzado y hacían una pareja preciosa. Ah, incluso hay una imagen, en cierta despedida, que es clavada a una de Lost In Translation. Idéntica.
En fin, una pedantería que intenta ser super guay, con una historia que se carga ella solita, estúpida, pedante, intento de ser un ejemplo de cine de autor, culto, profundo e intelectual. Y el personaje del narrador sobra.
Salvo Tokio (porque Tokio es amor aunque esta tía lo desperdicie así), algún detalle antes de que aparezca Sergi López y a Rinko Kikuchi.
Ah, un dato: él lleva tres años en Tokio y no sabe ni pronunciar una frase en japonés que tenía estudiada. Algo así como: ¿puedo ayudarla? Tres años, habiéndose estudiado la frase, y no sabe pronunciarla. Venga, no me jodas. Tiene tanta complicación leer una frase romanizada en japonés, que se lee tal cual, que tres años, ni cinco, ni diez, son suficientes para poder pronunciarla ....... baka.
Spoiler sobre el final:
Y el tío que se quiere cargar a Sergi López, adivina por arte de magia que estaría allí despidiéndose de ella; y ella, una persona fría, solitaria, apática, que sabe que él en realidad no la quiere y solo la usa pensando en su ex novia, sacrifica su vida por la de él. Claro, final dramático no podía faltar. Es tan creíble como que ella de repente decida no matarlo solo porque él le ha dicho que los vinos son sensuales y porque se han follado una vez. Tan creíble como que, sabiendo que él solo la quiere para echar un polvo, él años y años después, todavía la recuerde a ella como si hubiera sido el amor de su vida. Claro, es que de pequeño le gustaban los dibujitos y las películas japonesas, por esos e fue a Tokio y una vez allí, los polvos con japonesas le parecieron mejor que los animes y ese es el recuerdo más guay que se lleva.


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LOS COMENTARIOS (1)

Por  Pepe
publicado el 01 marzo a las 00:16
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Que basura de crítica.. Se ve que no has entendido nada,que penita... Haz un favor al mundo, guardate tus pateticas opiniones en un cajón y no lo abras jamás. De vergüenza ajena leerte.

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