«Después de siete títulos compartiendo casos y aventuras, las relaciones entre la juez MacHor y el policía Juan Iturri experimentan un giro trascendental.»
Se mirase por donde se mirase, la llamada que recibí aquel cinco de agosto, el día antes de marcharme de vacaciones, sonaba a marrón, sabía a marrón, olía a marrón. Era un formidable marrón.
La conversación no tardó en confirmar mi intuición. El encargo que querían que asumiera era un marrón, pero no un marrón cualquiera: los crímenes no olían a pobre, olía a cuna dorada, a antepasados ilustres, a vanidad mórbida. El que querían endosarme era un marrón señorial, sofisticado. Caviar de beluga iraní. Ese era el problema, que eran crímenes de ricos… Todo ordenado, limpio y magnífico, todo muy polite (educado en inglés), muy civilizado, muy Sotogrande, salvo por el pequeño detalle de los muertos.
Para salir corriendo. [Del Prólogo]
Los crímenes del caviar, una novela de extraordinaria complejidad por la cantidad de asuntos que trata (un complicado asunto criminal, una historia de amor, la descripción de un cogollo cerrado y privilegiado, las conspiraciones en el seno de la Iglesia, los sueños de aprovechar los avances de la ciencia por parte de una sociedad acomodada…) tiene un comienzo clásico: una llamada telefónica y el encargo de un caso endemoniado (un auténtico marrón) a un investigador.
El investigador es el comandante de la Organización Internacional de Policía Criminal, comúnmente conocida como Interpol, Juan Iturri, coprotagonista de la serie de novelas protagonizadas por la juez Dolores MacHor. Como saben los seguidores de la serie, Iturri se ha instalado en Lyon fundamentalmente por alejarse de la juez MacHor, de la que está enamorado (“la única mujer a la que he querido; a la que sigo queriendo”, se confiesa en algún momento), con pocas esperanzas al estar ella casada.
Como en toda novela policiaca moderna que se precie, en Los crímenes
del caviar nada es lo que parece ser en un primer momento.
En un restaurante de lujo lionés, Iturri se entrevista con dos misteriosos personajes: un alto eclesiástico, monseñor Igor Zánel, y un potentado saudí, emparentado con la familia real de su país. El primero, de gélidos ojos, se muestra agresivo y demasiado mundano para ser cura; Iturri le cataloga como “un político, un tipo acostumbrado a negociar y no precisamente con Dios”. Está en contra de la política del papa Francisco, al que define como un inepto y un blasfemo que ha pisado muchos callos y ha dividido a los purpurados. A Zánel, al que se irá conociendo a lo largo de la novela, se le puede encontrar en todos los saraos en que haya palos de golf, exquisiteces culinarias, hoteles de lujo y gente guapa con el bolsillo lleno. Es un cortesano, un enredahistorias con clériman, y, para algunos, un gilipollas arrogante, déspota con los de abajo y lameculos con los de arriba. Pertenece a una organización religiosa conservadora, repartida por todo el mundo, de la que también son miembros algunos políticos españoles, y que está moviendo sus cartas ante la cercana sucesión de Francisco.
Zánel y el saudí quieren que Iturri investigue unas extrañas muertes ocurridas en España, en el exclusivo entorno de Sotogrande. Entre los muertos están un cardenal, Ochavarría, y un hermano del potentado saudí. El cardenal es un papable, cuyo asesinato puede provocar un escándalo que interesa evitar.
De modo que se dan todas las circunstancias para que el policía rechace un caso que le llega por sospechosas vías extraoficiales. Todas… menos una. Entre los muertos –además de los citados, de otro millonario local y del propietario de una importante empresa farmacéutica y su esposa– está también un médico español, el doctor Jaime Garache, que es (era) nada menos que el esposo de Lola MacHor. Iturri, que solo tiene dos debilidades, su pipa y Lola, que bebe los vientos por esta, aunque no sepa la razón, ve cómo se le abre una ventana de esperanza. También está Lola MacHor para hacerse cargo de las cenizas de su marido. La situación propiciará que se empiecen a cumplir los sueños del enamorado Iturri.
Iturri, por supuesto, se presenta en Sotogrande. Esta exclusiva urbanización gaditana aporta al relato la tercera pata de los clásicos componentes de las buenas novelas: junto con el conflicto y los personajes, la del entorno, el paisaje. Sotogrande tiene fuerza y personalidad propia sobrada como para encarnar, casi con entidad de personaje, ese aspecto de la novela. Sotogrande, se dice en la novela, es la antítesis de Marbella: privacidad, diversión sana, familia y deporte; es la urbanización de lujo más segura del mundo, en la que el riesgo para los vigilantes es la muerte por aburrimiento.
Junto a la intriga, el amor y el humor, esos dos ingredientes esenciales
de la vida están muy presentes en la novela.
No todo son crímenes e intriga en esta estupenda novela. Cuenta también con dos ingredientes esenciales de la vida: el amor y el humor. El primero a cuenta de la relación Juan Iturri-Lola MacHor. Una relación, de momento, hecha de tanteos y titubeos, de dudas, de lucha entre el impulso y la prudencia. Nada raro en la trayectoria de ambos personajes. A fin de cuentas, como se dice en la novela, “las cosas más extrañas que le han ocurrido [a Iturri] le han pasado con Lola MacHor”.
El humor discurre por varias vías y a cuenta de varios personajes. Una de las primeras tiene que ver con las diferencias y contrastes sociales entre quienes viven en Sotogrande y quienes trabajan para ellos. Entre los personajes, además del esforzado vigilante Luis Rojo, o de Zeus, el confidente nudista y estrafalario, que dan pie a páginas hilarantes, destacan un par de aristócratas tronados (cuyo título nobiliario podría ser perfectamente el de Leguineche), vividores y malhablados, triperos, amigos de llevarse en un táper la comida que sobra (llevarse es un decir; ellos envían a alguien a recogerlo), y que celebran las penas a la irlandesa, es decir, bebiendo. Pero que también tienen sus buenos principios. Porque, como dice uno de ellos: “somos gilipollas, pero nos han educado así”.

Ángel Expósito acompañó a Reyes Calderón durante la presentación del libro.
" aria-describedby="caption-attachment-89301" data-orig-size="500,218" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" data-image-title="Ángel Expósito acomañó a Reyes Calderón durante la presentación del libro." data-orig-file="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg" data-image-description="" data-image-meta="{"aperture":"1.8","credit":"","camera":"Galaxy A55 5G","caption":"","created_timestamp":"1739471685","copyright":"","focal_length":"5.54","iso":"100","shutter_speed":"0.01","title":"","orientation":"1"}" width="500" data-medium-file="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg?w=300" data-permalink="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/2025/03/21/los-crimenes-del-caviar-de-reyes-calderon/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro/" alt="" height="218" srcset="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg 500w, https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg?w=150&h;=65 150w, https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg?w=300&h;=131 300w" class="size-full wp-image-89301" data-large-file="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/03/angel-exposito-acomano-a-reyes-calderon-durante-la-presentacion-del-libro.jpg?w=500" />Ángel Expósito acompañó a Reyes Calderón durante la presentación del libro.
Los crímenes del caviar es, a su modo, una novela social en tanto que contiene un retrato de una variada fauna humana. A lo dicho hasta aquí, cabe añadir una taxonomía de los ricos. Estos, los divide un personaje en tradicionales, auténticos y nuevos. Los primeros, como su propio nombre indica, son los de toda la vida; “pura educación y descanso”, rentistas que no han dado un palo al agua en su vida. Los nuevos, fieles también a su condición, son exhibicionistas y un punto horteras. Los auténticos son victorianos que valoran el trabajo; austeros y cumplidores con el fisco (dicen ellos), aspiran a dejar el mundo un poco mejor de como se lo encontraron.
Una novela social a su modo que muestra oscuras intrigas vaticanas y
manejos de los personajes más destacados de la sociedad española.
Reyes Calderón apunta alto en esta nueva ficción. Por lo dicho o por imaginar nada menos que un complot para matar al papa dentro del seno de la Iglesia. Y es que los príncipes de la Iglesia que aparecen en la novela se comportan como si fueran los príncipes de Maquiavelo; autor cuyas citas encabezan las distintas partes del libro. Citas tan significativas como estas: “No son los títulos los que honran a los hombres, sino que los hombres honran a los títulos”. “Los príncipes y los gobiernos son mucho más peligrosos que otros elementos en la sociedad”. “No hay nada más importante que aparentar ser religioso”. O esta, que podría aplicarse a algún que otro papa efímero: “Un hombre que en todas las cosas quiere hacer profesión de bueno entre tantos que no lo son, no puede llegar más que al desastre”.
Y si la novela empieza con un recurso clásico, al final, y no solo por la resolución de los crímenes, cabe echar mano de otro clásico: ‘cherchez la femme’.
Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.
La autora:
Reyes Calderón compagina su carrera como profesora universitaria en COMILLAS-ICADE con la escritura y la radio. Doctora en Economía y Filosofía, ha sido profesora visitante en la Sorbona, en Berkeley (California) y en el University College of London. Es tertuliana en La linterna, de la Cope, con Ángel Expósito.
Como escritora, ha publicado doce novelas, entre las que destacan Las lágrimas de Hemingway (2005), Los crímenes del número primo (2008), El último paciente del doctor Wilson (2010), La venganza del asesino par (2012), Tardes de chocolate en el Ritz, (2014), La puerta del cielo (2015), Clave Matisse (2018) y El juego de los crímenes perfectos (2022), que han sido traducidas a varios idiomas.
Ha sido galardonada con el Premio Abogados de Novela por su obra El jurado número 10 (2013) y con el Premio Azorín de Novela por Dispara a la luna (2016).
Reyes Calderón se ha consolidado como una autora referente dentro de la literatura de intriga, como atestigua el éxito de público de su saga protagonizada por la juez Lola MacHor.
El libro:
Los crímenes del caviar ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 480 páginas.
Como complemento pongo el vídeo en el que Reyes Calderón presenta su novela ‘Los crímenes del caviar’ acompañado del periodista Ángel Expósito.
Para saber más:
https://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Calderón
https://www.instagram.com/reyescalderonescritora/
