Fueron apenas 3 o 4 segundos, en los que se detuvo en el interior de un aliso dentro del bosque de ribera mientras retornaba al monte de ocalitos. Y es que una estrategia de estas aves tan inteligentes es que fuera de su medio procuran siempre posarse en un lugar donde pasen lo más desapercibidos posible, como se puede apreciar en la siguiente foto, en la que apenas se distingue.
Los arrendajos son probablemente las aves más aburridas de nuestra avifauna desde el punto de vista fenológico. Enormemente sedentarias, hacen toda su vida en el interior de las masas forestales, bien sean estas autóctonas, o bien plantaciones como es el caso de nuestro concejo. Aquí hacen su nido y crían a su prole de manera más que discreta, aventurándose a salir en busca de alimento de vez en cuando. Por eso es prácticamente detectar movimientos migratorios ni siquiera dispersiones postnupciales, anotando tan sólo ocasionalmente algún que otro ejemplar fuera de sus hábitats típicos.
