Revista En Femenino

¿Por qué nos llaman «charos»?

Publicado el 01 mayo 2026 por Teremolla
¿Por qué nos llaman «charos»?

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   No hace falta hilar demasiado para entender que a la ultraderecha reaccionaria y fascista le molesta profundamente en feminismo radical histórico, porque reivindicamos una igualdad plena, todavía no conseguida y que ellos y ellas detestan.

   Es un término que utilizan de forma recurrente sobre todo en redes sociales y con el objetivo de ridiculizarnos a las mujeres de una determinada edad que nos atrevemos a alzar la voz públicamente. O, dicho de otro modo, es una forma más de misoginia digital.

   Tenemos un ejemplo muy claro. Ayer el agitador ultraderechista Vito Quiles, experto en acosar a mujeres feministas incluso en la puerta de su casa como lo hizo con Sarah Santaolalla, buscó (que no encontró por casualidad) a la esposa del presidente del gobierno, Begoña Gómez, para acosarla. Cuando las amigas que iban con ella se lo impidieron comenzó a dar gritos y a llamarlas “charos” para ridiculizarlas mientras él se auto victimizaba. Todo preparado y estudiado para estar todo el día en redes retratándose como el machirulo que es y haciéndose pasar por el ofendido, cuando hay fotos de él comiendo el día anterior con dirigentes del PP, que según tengo entendido, son quienes le pagan por acosar a mujeres “incómodas”.

   Y digo incómodas, porque nunca se les ha visto acosar a mujeres como por ejemplo Esther Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, o a Pepa Millán, portavoz parlamentaria de Vox. ¿Será una casualidad? No lo creo, más bien una estrategia de desgaste para que abandonen el discurso feminista.

   Pero este agitador, al acosar a Begoña Gómez lo que intenta es desgastar al presidente del gobierno y buscar que, por presión a sus familiares, acabe dimitiendo. Es otro “malabarismo” más del PP para crispar y desgastar al gobierno y, sobre todo a Sánchez.

   Con este acoso se cruzaron líneas rojas de la democracia porque Begoña Gómez no está en política ni debería ser personaje público más que por su profesión. La democracia va de respeto y de diálogo, pero parece ser que, para la derecha y la ultraderecha en estos momentos, eso ya no sirve. Lo único que consideran es la necesidad de recuperar el poder con el objetivo de seguir enriqueciéndose como lo han hecho cada vez que han gobernado.

   Estos acosadores y agitadores, puesto que no es el único, hay más como Ndongo que llamó “putilla” a una periodista o “Alvise” Pérez por acosar a la fiscal delegada contra delitos de odio en Valencia Susana Gisbert, como vemos, tienen como objetivo silenciar voces que no les resultan cómodas al PP, pero sobre todo voces feministas que alzan su voz en público.

   Con este despectivo “charo” o charito” buscan crear estereotipos para retratar, como ya he dicho a mujeres de mediana edad o más mayores con independencia económica, de clase media, progresista o claramente de izquierdas y feministas que levantan públicamente su voz contra el machismo. Y eso no les gusta nada de nada. Por eso son sus objetivos en la calle y en redes sociales.

   El feminismo les molesta mucho porque pregona la igualdad y ellos buscan la sumisión de la perfecta esposa y abnegada madre de sus hijos. No dudan en cosificar para la deslegitimación y ridiculización de estas mujeres. Es una clara estrategia de desgaste machista para intentar silenciarnos a las mujeres.

   Está claro que lo que no tienen en cuenta estos acosadores machirulos, es que el feminismo ha venido para quedarse, que estaba antes que ellos y lo seguirá estando después de ellos. Los acosadores acabarán desapareciendo, pero no así el feminismo que es quizás, un poco lento, pero imparable.

   Quienes un día nos pusimos las gafas moradas y estudiamos años y años la teoría feminista o incluso quienes son feministas de forma intuitiva, tenemos muy difícil dejar de serlo y la obligación de transmitir nuestros aprendizajes a las que vienen empujando detrás y con sed de conocimientos.

   Lo dicho, ellos acabarán desapareciendo, pero el feminismo, con sus diferentes velocidades, seguirá estando cuando ellos desaparezcan.

   Y las “charos” seguiremos alzando la voz, mal que les pese. Somos muchas y con un fuerte compromiso feminista. A ver si se acaban enterando de que no van a poder con todas nosotras.

   Ben cordialment,

   Teresa.


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