Revista Deportes

Som la (ar)gent blaugrana

Publicado el 04 agosto 2013 por Santiago Tuñez

Por Santiago Tuñez

Fueron apenas cuatro palabras en catalán. Nada más. Dos al principio de su mensaje. Otras dos en el cierre. “Bona nit”, dijo Gerardo Martino al empezar la fiesta por el Trofeo Joan Gamper. “Moltes grácies”, expresó antes de dejar el micrófono. Y en ese gesto simbólico, firmó su pacto de relación con los hinchas del Barcelona. Es, después de su estreno en sociedad y la samba contra Santos 8 a 0, un nuevo protagonista en Can Barça. Y el último personaje que enlaza la historia de los argentinos con este equipo. La historia que investigó y publicó Roberto Martínez en el libro Barçargentinos. El autor dialogó con De Fútbol Somos, en una entrevista en la que dio su mirada la llegada del Tata, e hizo un viaje al archivo de los nombres celestes y blancos que habitaron en el club blaugrana.

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- ¿Qué significa la contratación de Martino en la historia de los argentinos y el Barcelona?
-La elección es histórica. Se trata del mejor equipo del mundo en los últimos 5 años, y acaso–para mí, lo es- de la historia. El Tata es un excelente conductor de grupos, que ha representado de la mejor manera al país en el exterior y que ha dignificado la profesión de entrenador mucho más que algunos colegas supuestamente ilustres. Luego, sus críticas, siempre constructivas, no comulgando con el entorno que rodea al fútbol argentino, dejan claro que su capacidad y su integridad están muy por encima del nivel organizativo que presenta nuestro fútbol. En clave azulgrana, creo que Martino será un fiel continuador de la línea de trabajo que caracteriza al Barcelona en el área deportiva desde hace 10 años.
-En los últimos 30 años, el Barça siempre había apostado por técnicos españoles, holandeses e ingleses. ¿Por qué creés que cambió esa costumbre y eligió al Tata, que incluso nunca había dirigido en Europa?
-La elección es total responsabilidad del presidente Sandro Rosell, quien cuando toma conocimiento de lo que ocurre con Tito Vilanova, busca por su parte candidatos, para luego exponer sus razones con Andoni Zubizarreta. El director deportivo del club, también encargado de encontrar soluciones. Rosell parte con la ventaja de conocer a Martino incluso personalmente y de estar al tanto de sus valores y de su capacidad. Luego, las recomendaciones que recibe por parte de gente en la que cree a rajatabla, como el presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, terminan de decidirlo. En el caso de Zubizarreta, peina Europa, pero llega a la conclusión de que sólo una persona reúne requisitos para hacerse cargo de la situación. Por identificación y porque conoce la fórmula Barça. Luis Enrique, ex jugador del equipo e ídolo de los hinchas del Barcelona. Lo que pasa es que, por un lado, se considera al asturiano un tanto verde para asumir el reto, y por otra parte, él llegó en junio al Celta de Vigo para dirigirlo después de una mala salida de la Roma, y no podía ni debía dejar en banda al equipo gallego que, en definitiva, había confiado en él cuando no tenía ofertas para trabajar en otros lugares. Yo creo que el Barça apuesta por Martino y mientras se da, y le da, tiempo a Luis Enrique para que se termine de formar y entonces sí, contratarlo como nuevo entrenador. Luis Enrique regresará como entrenador del Barcelona en algún momento y así cerrará el círculo. De jugador a ídolo. De ídolo, a entrenador.

-¿Cómo podrías definir la historia de los entrenadores argentinos en el Barcelona? ¿Qué huellas dejaron Helenio Herrera, Roque Olsen y Menotti?       -Es curioso porque ninguno de los tres se parece a los otros dos. Ni en el método elegido para trabajar, ni en la comunicación con los jugadores. El historial es muy fuerte de parte de Helenio Herrera, pero el legado es propiedad de Menotti. Uno y otro son totalmente opuestos.Su dialéctica tiene el poder de conquistar a la gente en sus respectivas épocas. Menotti continúa siendo seductor para el público catalán. Mientras que el discurso de H.H. es provocador, mordaz, irónico. Directo, desafiante, hasta demagógico. Como el del Mourinho más picante. El Mago Helenio dejó triunfos, pero se fue por la puerta de atrás. Al hincha del Barcelona no le agrada la gente que se cree más importante que el propio club y su masa de societarios. Menotti fue más breve pero se adaptó muy pronto y se sintió como pez en el agua en Barcelona. Su filosofía futbolística y capacidad para convencer y cambiar la mente de sus jugadores se consideran un tesoro de valor eterno porque implica un cambio cultural. Un redireccionamiento que luego encontrará continuidad en el DreamTeam de Cruyff y la edad de oro actual que comienza con la llegada de Ronaldinho. El propio Guardiola destaca a Menotti por esa marca en la historia. Olsen es sinónimo de disciplina, modestia y dignidad profesional.

Los tres entrenadores argentinos que preceden a Martino son recordados de manera más positiva que negativa, aún a pesar de alguna que otra crítica feroz que acompaña a su paso por el club”, asegura el autor de Barçargentinos.

-En el Barcelona suelen decir que su filosofía de juego se basa mucho en las ideas de Laureano Ruiz, Cruyff y Guardiola. ¿Encontrás algún aporte de Menotti?                                                                                                                                              -Sí, claro. Es lo que decía. Guardiola explica que la clave para que un entrenador tenga éxito y consiga cosas es ser buena persona y convencer. Menotti hacía eso. Enganchaba y convencía a sus jugadores. Logró queun portento físico como Tarzán Migueli –el antecesor de Carles Puyol- se divirtiera jugando al fútbol y mejorara su técnica en el momento en que su carrera entraba en la recta final. Migueli acabó jugando en plan Beckenbauer cuando toda su vida había sido un Quique Hrabina. Algo parecido ocurrió con Víctor Muñoz. Volante que parecía tener ocho pulmones, dotado para el sacrificio constante y tan generoso que lo único que buscaba en la cancha era el lucimiento de los demás compañeros. Con Menotti, Víctor se lució y hasta tiraba tacos o ensayaba quiebres de cintura. El Flaco logró eso y nadie se lo puede quitar. Despojó de presiones a sus jugadores y les cambió el chip para que volvieran a la esencia del juego. Lo que pasa es que su decálogo no incluía conceptos como rigor, tensión o formalismo. Por eso también hay opiniones encontradas que coinciden en señalar que con una mayor aplicación y apego al trabajo físico, aquel equipo hubiera conseguido más títulos y mucho más trascendentes que los que obtuvo.

-Martino es el último nombre de esta historia, ¿pero cómo comenzó el vínculo entre Barcelona y los futbolistas argentinos?                                                                        -El vínculo entre los argentinos y el Barcelona comienza en 1916 con Emilio Sagi Liñán, Sagi Barba, el primer gran crack del Barça en la historia. Experto en convertir goles olímpicos. Puntero muy veloz, captado por el club cuando le vieron jugar en el patio del colegio. Había nacido en Bolívar, hijo de un matrimonio de artistas. Su papá, Sagi Barba (su apodo nace como homenaje de la gente a su viejo) era un barítono que conoció el éxito en la música. Él nació en el transcurso de una gira por Argentina. La partida de nacimiento de Sagi Barba es un documento sensacional que acredita su origen cuando toda la vida se lo había considerado catalán. Lo fue, pero había nacido en Buenos Aires. Sagi Barba fue tan grande que luego ocupó cargo directivo en el club y fue el ideólogo de la revista con el programa de la jornada, que se distribuía en el estadio antes del inicio de los partidos. Sobresaliente como jugador y magnífico como empresario, ya que además de esto, también se dedicó a la construcción de trofeos. Su fallecimiento llenó de dolor al público, que le adoraba desde sus tiempos como jugador.                                                                                                                                                -¿Cuál es el caso de los jugadores argentinos que llegaron al Barça que te llamó más la atención?                                                                                                                  -Me resulta curiosa la llegada del arquero Medrano, que procede de la Segunda División del fútbol argentino y que logra llamar la atención atajando en Dock Sud. Es casi imposible que se repita algo así. Y cuando pasen muchos años, a la gente le parecerá curioso que Riquelme, que es tan grande y tan importante en el fútbol argentino, no haya estado más que un año en el Barça.                                        -¿Qué recuerdos dejó Maradona en el club? ¿Cómo ven su ciclo a la distancia?  -Maradona dejó momentos puntuales inolvidables. Sus goles al Real Madrid. Sus gambetas. Sus fintas. Pero también se recuerdan sus rebeldías. Su desafío al presidente cuando éste no le permitía salirse con la suya en determinadas ocasiones. El público catalán considera a Diego un genio indomable que jamás se sintió cómodo en Barcelona y que despreció a la sociedad civil catalana. Sin embargo, cuando leés el capítulo de Maradona y accedés a testimonios, entendés el por qué de algunas de sus razones. No justifico. Simplemente, hay un comportamiento que se da por decantación. Para el público es un orgullo haberlo visto hacer maravillas en el Camp Nou a Diego. Pero no le perdonan ni esto que haya preferido irse al Napoli en vez de intentar hacer historia en el Barça. La síntesis es como la relación enfermiza que mantienen algunas parejas. Una convivencia en la memoria que oscila entre el amor y el odio.

-En la historia del Barcelona y en la vida del hincha, ¿qué es Messi? ¿Qué tipo de fanatismo hay en Cataluña por Lionel?
-Hay una locura total, porque Lionel no le alquiló una vivienda en la gloria al Barcelona por un tiempo, sino que le compró una chalet en ese barrio y lo pagó en efectivo. Messi es el Di Stéfano del Siglo XXI y el hombre que ha cambiado la historia del Barça y de este deporte en nuestro tiempo. Sí, quizá su fútbol no tiene la exaltación estética que sugería el de Maradona, pero supera lo perfecto en cuanto a eficacia, nivel de implicancia e influencia durante los partidos, y por momentos roza la belleza del que nos regalaba Diego. Messi es el jugador que le devuelve la autoestima al Barcelona después de los vaivenes internos que destrozaron la era Ronaldinho. Se crió en el club y es considerado uno más porque mamó la cultura local y no llegó con las ínfulas con las que arriban los fichajes multimillonarios. Se hizo de abajo para conquistar lo más alto. Su historia es aleccionadora, y trasciende su fútbol. Luego, la trastienda de las pasiones en Catalunya es más tranquila que en Argentina o Italia. Por eso Lionel vive rodeado de mucha calma. No hay razones para sentirse agobiado.
-La última, ¿qué repercusiones tuvo tu libro en estos seis meses?
-Me llenan de orgullo las críticas. Hasta ahora, la gente que lo ha leído o está en ello, me dice que le gusta o le gustó mucho. Los medios de comunicación -aunque por razones de logística, con la editorial aún no hemos podido hacer una presentación oficial como está previsto-, difunden la obra con muy buen tono y generosidad. Eso tiene un valor que no se puede cuantificar. Respecto al objetivo, busqué que el público no se aburriera y a la vez tuviera un acceso no restringido a la historia del nexo entre nuestra cultura y la del equipo que nos arranca admiración en cada una de sus presentaciones. La repercusión del trabajo, si bien ha aumentado con la llegada del Tata Martino al club, no deja de sorprenderme.


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