La tarabilla norteña es más abundante en migración en zonas de montaña que en el litoral, donde suele verse en solitario, como el ejemplar de las fotos que localicé ayer en Cabo Peñas, o pequeños grupos. Aunque por lo general suele observarse bien dado que se posa al descubierto, como su congénere la tarabilla europea, es mucho más esquiva que ésta y rehuye en seguida nuestra presencia.
Las aves que se registran por aquí son por lo general juveniles, más compactas y claras que las tarabillas europeas, con el plumaje del dorso muy rayada y bastante marcada la ceja superciliar.
