Esta especie empezó a criar en La Granda en el año 2002, alcanzando un buen máximo de 28 parejas en el año 2008. Desde entonces ha ido en declive y ahora la reproducción es esporádica, algo en lo que tiene mucho que ver las molestias humanas, en especial la práctica de algunos deportes. Esperemos al menos que este polluelo tenga suerte y salga adelante.
