El papamoscas cerrojillo es uno de los migrantes que primero se hace notar, aunque este año han sido especialmente tempranos, ya desde finales de julio. Extendido por buena parte de Europa, casi todos los que se ven en esta época son juveniles, que tienen en el norte de la Península Ibérica una de sus principales zonas de reposo.
Curiosamente, aunque en teoría los papamoscas presentan un comportamiento territorial localicé un pequeño grupito de cinco, quizá ocurre que la abundancia de insectos permite que puedan estar tan juntos sin ningún problema. Aquí adquirirán la suficiente grasa para dar el siguiente salto en su migración a su área de invernada en el centro de África.
