Un postre muy sencillo y rápido de hacer, típico de Escocia, compuesto por algunos ingredientes propios de la zona, como son el whisky, los copos de avena o la miel. Si lo vamos a hacer para niños o personas que no pueden tomar alcohol, podemos sustituir el licor por un aroma. El sabor final variará un poco, pero de cualquier modo está delicioso.
La dulzura de la nata combina perfectamente con la acidez de los frutos rojos. Así que si vais a viajar a Edimburgo, podeís ir preparando los paladares con este exquisito postre.