



En una ceremonia íntima y amena bautizaron a Emma. Su hermano y su tía fueron los padrinos.





La peque se portó muy bien. Lloró un poquito, estaba incómoda... Pero le encantó como le caía el agua bendita por la cabeza.





¡Estaba preciosa! El vestido se lo hizo la madre de su madrina. Y su hermana Claudia, una princesa... Fue súper buena. Calladita, tranquila, feliz con su vestido para bailar... No se perdió detalle.



Por trabajo, su papi no pudo estar en la ceremonia. Pero aquí tiene un pequeño resumen para que pueda ver lo bonitas que estaban sus niñas.




Después, sirvieron comida para tres días, ya con toda la súper familia reunida. Los niños jugaron en un castillo hinchable y los mayores bebieron y comieron hasta muy tarde.






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