
FICHA TÉCNICA
Dirección: Tony Gilroy
Guion: Tony Gilroy, Dan Gilroy, basado en una historia de Tony Gilroy. Inspirado en las novelas “Bourne” de Robert Ludlum
Dirección de fotografía: Robert Elswit
Montaje: John Gilroy
Música: James Newton Howard
FICHA ARTÍSTICA
Aaron Cross: Jeremy Renner
Dra. Marta Shearing: Rachel Weisz
Coronel Eric Byer: Edward Norton
Almirante Turso: Stacy Keach
Nº 3: Oscar Isaac
Pamela Landy: Joan Allen
Dr. Albert Hirsch: Albert Finney
Noah Vosen: David Strathairn
Ezra Kramer: Scott Glenn
Terry Ward: Dennis Boutsikaris
Dita: Donna Murphy
Larx-3: Louis Ozawa Changchien
Argumento:
Hace doce años conocimos a Jason Bourne mientras unos pescadores le sacaban del mar Mediterráneo. Durante tres películas seguimos sus pasos mientras intentaba sobrevivir y descubrir su identidad. Vimos a sus controladores de la CIA organizar auténticas operaciones internacionales para deshacerse de él. Descubrimos el programa Treadstone, las impresionantes habilidades de Bourne y, al concluir la trilogía, quizá pensamos que la historia había terminado. Pero “El legado de Bourne” desvela una intriga mucho más oscura, una mitología mucho más profunda y a un nuevo héroe que deberá luchar para seguir con vida cuando su programa se convierte en un peligro. Descubriremos que hay varios programas de inteligencia y que Treadstone, de la CIA, era simplemente uno de los primeros. Ahora se trata de impedir que salgan a la luz los otros programas. Aaron Cross es uno de los seis agentes secretos creados por el programa Outcome. Los agentes de este programa no pertenecen a la CIA, sino al Departamento de Defensa. No han sido diseñados para asesinar, sino para funcionar en solitario en misiones altamente arriesgadas de larga duración. El estudio del comportamiento que dio pie al programa Treadstone ha avanzado mucho, pero dado que ambos programas comparten el mismo origen, Outcome se convierte en un peligro cuando la historia de Bourne pasa al dominio público.

El nuevo Bourne tiene nombre propio: Aaron Cross, pero aparte de eso, lo único que tiene claro es que necesita unas pastillitas que le dan en el programa para ser quien es, y gracias a eso, nos encontramos un guion flojo y absurdo en el que mas bien parece que sigamos las andanzas de un yonki al que quieren quitar de en medio que a un agente muy peligroso que podría destapar todas las operaciones y empresas secretas. Y encima, la pobre Rachel en medio.
Estamos durante toda la película esperando que pase algo, que haya acción, chicha, esas demostraciones de fuerza e inteligencia de las que se caracterizan estos superagentes, y… hasta que pasa todo, que nos lo meten en versión compacta en el menor tiempo posible y casi gracias a una especie de Terminator que surge por ahí.

Del reparto qué vamos a decir, Renner se puede lucir en unas cuantas ocasiones, y teniendo en cuenta que es uno de los nuevos actores de moda para cine de acción, su cometido lo cumple bien. Rachel Weisz va de aquí para allá con un personaje que realmente no da para mucho, y que suponemos que se espera desarrollar más en el futuro; y los que repiten están en su línea. Por su parte el malvado Edward Norton ni es tan fiero y malvado ni tiene tanto peso en la trama.
Con un final que deja con una cara de estupefacción diciendo “¿ya?”, no sabemos si es que el legado de Bourne era demasiado grande a superar o que han querido ir tan rápido para intentar dejar con ganas de más Renner que se les ha ido un poco de las manos. Lo que está claro es que si funciona bien en taquilla tendremos una segunda parte de Aaron Cross, y que Dios nos pille confesados esta vez.
