Las focaccias son unos panes extremadamente sencillos de hacer, ideales para iniciarse en el mundo del pan. Pero cuidado, son terriblemente adictivas.
Ya está aquí, ya llegó, un mes más el #Asaltablogs.
En esta ocasión el blog asaltado es Mabel's Kitchen un blog de cuidado diseño que nació de inspiración mediterránea y de mercado y va evolucionando hacia una visión mucho más cosmopolita de la cocina. En cualquier caso, te recomiendo que te des una vuelta por él, no te va a decepcionar.
De entre su repertorio elegí esta focaccia de aceitunas negras, ajo y romero y eso que ha intentado distraerme sacando a última hora una receta de un sandwich de atún y rabanitos que me llamaba, me decía cosas...

¿Por qué una focaccia?. Por varios motivos:
Porque es fácil de hacer.Porque es adictiva y una vez que pruebas tu primera focaccia ya no puedes parar en tu búsqueda de nuevas combinaciones.Porque es fotogénica, ¿a que sí?.
He de decir que ha habido pocos cambios en la elaboración de la receta, básicamente porque me ha gustado mucho y simplemente he ido, "un poco más allá".
De la técnica de Mabel tengo que decir que me ha gustado mucho su idea de hacer una infusión de los ingredientes, yo he hecho algo parecido.
Las proporciones no son exactamente las mismas, pero no he querido arriesgarme y he utilizado mis proporciones, que sé que me van bien.

Ingredientes:
350 g. de harina panificable.
50 g. de harina de maíz.
200 ml. de agua.
20 ml. de aceite de oliva virgen extra.
5,5 g. de levadura de panadería liofilizada.
8 g. de sal gorda.
Aceitunas negras deshuesadas.
Romero fresco.
3 Dientes de ajo.

Elaboración:
1.- Perfumamos el aceite, El día anterior, 24 horas antes en una botella metemos aceite de oliva virgen extra con un par de ramas de romero fresco, las aceitunas (5 ó 6) y el ajo. Transcurrido el tiempo sacamos el romero, el ajo y las aceitunas, dejamos escurrir y picamos todo lo finamente que podamos, van a ir a la masa. El resto del aceite que no uséis en esta receta podéis emplearlo en otras muchas.
2.- Preparamos la masa. En esta ocasión he acudido directamente a la panificadora, sin más, para que os voy a engañar. Si queréis, en este otra focaccia, hablo del amasado, aunque no tiene mucho misterio, es una masa con poco amasado.
3.- Extraemos el aire, aplastamos y colocamos en un molde ligeramente aceitado. Ajustamos la masa a los bordes y aplastamos con los dedos, tiene que quedar muy plana.
4.- Introducimos en la masa más aceitunas negras deshuesadas. Apretamos bien, que vayan al fondo, ya subirán. Con ayuda de una brocha pintamos la superficie con aceite de oliva virgen extra, esparcimos hojas de romero fresco por encima y sal en escamas. Dejamos reposar 20 minutos y precalentamos el horno a 200 ºC.
5.- Horneamos durante unos 25 minutos a 190ºC o hasta que se dore. En mi horno tengo que acabar dando calor solo arriba, en modo gratinador los últimos 5 minutos si quiero conseguir el dorado de las fotos.

