Revista Cine

Los Minions: fiebre amarilla

Publicado el 05 julio 2015 por Juancarrasco @JuanCdlH

Somos abrumadora mayoría los que coincidimos en la afirmación de que las dos entregas de Gru, teniendo muchas virtudes que aportan solidez al proyecto (que recaudó entre ambas más de mil millones de dólares), señalan hacia los desternillantes Minions como lo que otorga mayor cualidad cómica y popularidad; además, todo cuenta, de la inmensa cantidad de merchandising que desde entonces hasta hoy y lo que le resta se lleva vendido de estos personajes que con permiso de los míticos Simpson llevan años afectando al personal con su fiebre amarilla…

Los Minions: fiebre amarilla
Era solo cuestión de poco tiempo que, de la mano de Pierre Coffin, director de las dos de Gru, y de Kyle Balda (Lorax: en busca de la trúfula perdida), el spin-off de los geniales e inútiles esbirros de las mentes más malvadas, ya como protagonistas de hecho y de título, viera la luz con fundado optimismo comercial.

La historia, tontorrona, floja y con hilarantes gags que llegarán al público infantil al que está dirigida la obra y también al adulto que se pretende que no se sienta excluido, nos sitúa el origen de estos “personajos” en el comienzo de los tiempos, y cómo han ido intentando servir a los villanos con mayor posibilidad de supervivencia ante la parasitaria incapacidad de caminar solos sin parecerse sospechosamente a los lemmings de excursión hacia el abismo. Tres valientes se recorrerán el setentero mundo desde Nueva York a Londres para encontrar a la más peligrosa de las mentes criminales, la sin par Scarlet Overkill, voz que presta en Estados Unidos Sandra Bullock y en España Alexandra Jiménez, esa actriz que no despega los dientes al hablar… Quim “don de la ubicuidad” Gutiérrez (John Hamm en su versión original) aporta la suya al marido de esta, ¿o acaso pensaban que se le iba a escapar una película en la que no apareciera al menos su voz?

Sin ser minion-fan declarado de los de comprar la entrada tres días antes, reconozco tener una camiseta con sus figuras (es que son tan graciosos…) y también haberme rodeado para verla de seguidores incondicionales de carcajada floja, así que no me queda otra que reconocer lo efectivo del producto. Y ya que estoy en la cresta de la ola de la sinceridad, reconoceré también que los habituales momentazos de estos seres amarillos con forma de plátano y lenguaje casi siempre ininteligible merecen el aplauso, desde la aparición de Napoleón o Drácula hasta el “instante Beatles”.

Confesiones y reconocimientos hechos, resta añadir que, al igual que le ocurre a los niños pequeños en el cine, a los 45 minutos empecé a moverme más de la cuenta, y a la hora de metraje empecé a ratos a pensar en otras cosas, confirmando la sospecha de que estos personajazos le dan en forma de apariciones estelares el salto de calidad a los protagonistas, pero funcionan peor cuando no están a la sombra de alguien. Ellos mismos lo dejan claro a lo largo de toda la película en su desesperada búsqueda de alguien que los mangonee. Otro de los instantes que merecen la pena es en el que se topan, “amor a primera vista”, con el que será su aliado en el futuro.

Apta para niños de casi todas las edades y mayores seguidores del Club de la comedia sin buscar tres pies al gato…

Dirección: Kyle Balda y Pierre Coffin. País: USA. Duración: 91 min. Género: Animación, comedia. Doblaje original: Sandra Bullock, Jon Hamm, Steve Carell, Michael Keaton, Steve Coogan, Allison Janney. Guión: Brian Lynch (Personajes: Ken Daurio, Cinco Paul). Música: Heitor Pereira. Estreno en España: 3 Julio 2015.


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