Revista Cultura y Ocio

Madrid cultural

Publicado el 05 julio 2011 por Carla10

Durante los meses de julio y agosto Madrid es visitada por millones de turistas, pero la capital ofrece una actividad cultural interesante no solo para quienes nos visitan sino para los ciudadanos que en ella vivimos y que muchas veces dejamos escapar oportunidades únicas.

En estos momento hay dos exposiciones que merecen mucho la pena y que no podemos abandonar ni olvidar.

Hay que hacer un hueco en la agenda por que ambas serán irrepetibles.

Madrid desde Torres blancas. Antonio López
Gran Vía. Antonio López

En el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid tendremos hasta el 25 de septiembre una autobiografía de nuestro artista español vivo más cotizado, Antonio López. El artista de Tomelloso (1936) es el máximo representante del realismo español y la fuguración contemporánea. Es el padre del hiperrealismo, aunque él mismo huye siempre de cualquier etiqueta. Comenzó a pintar siendo muy niño y a los 13 años ingresó en la Academia de San Fernando. Fue Premio Príncipe de Asturias en 1985 y ahora con esta exposición única, se retrata a sí mismo con piezas escogidas personalmente, tanto de su porpia colección como de otros museos o colecciones privadas.
La sala de exposiciones temporales del Museo Thyssen de Madrid ubica la obra del maestro más detallista y perfeccionista de la historia de la pintura contemporánea. Cuadros emblemáticos de su obra como la famosa ” Gran Vía“, que le costó muchos madrugones entre los años 1874 y 1981 cuando la dio por terminada. O “Madrid desde Torres Blancas“, pintada entre los años 1974 y 1982, y que logró el record de precio por un autor vivo en una subasta de Christies al ser vendido por 1,74 millones de euros.

Pero también podremos disfrutar de una gran variedad de obra pintada al óleo, dibujos y esculturas, de muchos de sus cuadros más conocidos pero también de otros inacabados. Hasta 130 obras maestras de un profeta en su tierra que no podemos dejar de admirar, ya que su última antología fue en 1993 y ahora se nos presenta otra oportunidad única. La exposición muestra sus temas habituales como interiores, figura humana, paisajes, composiciones frutales y por supuesto sus famosas escenas urbanas de Madrid. Su obra se mueve siempre entre la realidad que le rodea y todos esos aspectos cotidianos, pero siempre con su característica elaboración lenta y meditada que busca captar la esencia del objeto a representar.

Antonio López

Si esta exposición en el Thyssen no la podemos dejar escapar, tampoco podemos dejar de contemplar la Dama del Armiño, uno de los cuadros más célebres del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Está pintado al óleo sobre tabla y mide 54,8 cm. de alto y 40,3 cm de ancho, pequeño como la Gioconda y fue pintada entre los años 1488-1490.  Actualmente se conserva en el Museo Czartoryski de Cracovia en Polonia y desde allí ha viajado a Madrid bajo fuertes medidas de seguridad para que podamos admirar tanta belleza en el Palacio Real de Madrid, dentro de su exposición Tesoros de Polonia, hasta el 4 de septiembre.

La historia de este cuadro es muy interesante, no fue atribuído a Leonardo hasta finales del siglo XVIII. La pintura fue adquirida en Italia en 1798 por Adam Jerzy Czartoryski, hijo de Izabela Czartoryska y de Adam Kazimierz Czartoryski  quien lo integró en la colección de la familia Czartoryski en 1800.
Sin embargo Después de estar escondido en los subterráneos del castillo familiar, el cuadro fue encontrado y requisado en 1939  por los soldados nazis que habían invadido Polonia. Al terminar la II Guerra Mundial, las tropas aliadas descubrieron la pintura en Baviera y fue devuelto a Polonia donde se expone actualmente en el Museo Czartoryski de Cracovia. A pesar de ciertos daños , como una puerta en el fondo que  fue pintada, o varios dedos que fueron repintados, se encuentra en mejores condiciones que otras pinturas del maestro renacentista. Algunos daños los sufrió durante la II Guerra Mundial.

Se cree que la obra representa a Cecilia Gallerani, la amante de Ludovico Sforza, duque de Milán. La pintura es de enorme valor histórico artístico pues se trata de uno de los tan solo cuatro retratos de mujer pintados por Leonardo,  los otros tres son la famosa  Gioconda, el retrato de Ginevra de’ Benci y el de la Belle Ferronière.

Leonardo conoció a Cecilia Gallerani en Milán en 1484 cuando ambos habitaban el Castillo Sforzesco, el palacio de Ludovico Sforza  “El Moro”.  Al parecer era la amante del duque, tenía solamente 17 años y era muy bella, sabía música y poesía, por lo que era apreciada no solo por su belleza sino también por su inteligencia.

La bella joven sostiene en sus manos y acaricia un armiño, representado por Leonardo con precisión y vivacidad. Los armiños se asociaban con la aristocracia, es además símbolo de pureza por su pelo blanco y en los bestiarios medievales, el armiño representaba algunas virtudes como el equilibrio y la tranquilidad, de manera que intencionadamente Leonardo estaría otrogando todas esas virtudes a Cecilia Gallerani, gracias también a la actitud prácticamente idéntica de la dama y del animal. Igualmente puede entenderse como alusión a Ludovico, en cuyo emblema estaba «L’Ermellino», un pequeño armiño. También puede entenderse como un retruécano sobre su propio apellido ya que en griego el armiño es galé, parecido casual al nombre de la dama, de Gallerani. Muchos motivos nos hacen comprender porque a la joven la retrató precisamente con este animal.

Como en otros retratos del  autor, la obra es captada en movimiento, ya que la joven se gira hacia la izquierda, reflejando la preocupación que Leonardo tuvo toda su vida por la dinámica y el movimiento. Cecilia posa como si estuviera escuchando a alguien que está fuera del cuadro, quizá a su amante…y sus labios perfilan una leve sonrisa.
Leonardo demuestra una vez más su habilidad para captar la figura humana, deteniéndose en cada detalle como las manos de la mujer que acarician como en una fotografía al animal.

La obra podrá ser admirada hasta el 4 de septiembre en el Palacio Real de Madrid, en la exposición ‘Polonia, tesoros y colecciones artísticas‘.

La Dama del Armiño. Leonardo Da Vinci

Dos exposiciones fabulosas que no podemos dejar de visitar:

Museo Thyssen-Bornemisza.

Palacio Real de Madrid.


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