Carmen espero que te guste mi versión, tengo que contarte que cuando hice esta receta y la probé descubrí que es exactamente igual a lo que en mi pueblo solemos llamar "paciencias".
El sabor, la textura crujiente, todo es perfecto, lo único que yo las hice a mano y a tamaño bastante más grande, porque las originales son como del tamaño de una uña, super pequeñas y crujientes.
Están buenísimas ya os aviso, porque son adictivas, eso sí, os debe gustar el sabor del anís porque a los que no les hace ninguna gracia es mejor que no prueben.
Fijaros en la imagen del cuaderno original
Ingredientes:
- 200 grs de harina
- 100 grs de azúcar blanca
- una cucharada sopera de anís (o esencia en su defecto)
- una cucharada sopera de manteca de cerdo fresca
- 2 huevos
1) Poner todos los ingredientes a temperatura ambiente en un bol y batirlos muy bien hasta integrarlos.
2) Con la masa vamos formando unas bolitas pequeñas, como del tamaño de una nuez, y las ponemos en una bandeja de horno forrada con papel.
3) Precalentar el horno a 180º
4) Meter la bandeja durante unos 10 minutos o hasta que empiezan a dorarse por los bordes.
Sacar inmediatamente y dejar enfriar en una rejilla.
Su textura es muy crujiente, se conservan varios días en un recipiente hermético.
Algunas de las galletas probé a colocarles una nuez encima justo antes de meterlas al horno, y también quedó una versión muy rica y diferente. Creo que se pueden probar muchas otras cosas, ya sabéis, echadle imaginación.
Por un lado se pueden tomar con cafe o chocolate, pero lo ideal también sería hacerlo a la antigua usanza, con un buen vino moscatel dulce, que le dará un toque increíble de sabor. Ojo, no os paseis, que el vino dulce si que pega!!.
Además, como me salieron bastantes estas galletas pueden quedar muy bonitas como regalo ahora que se acerca la navidad.
Podemos elaborar unas bolsitas y adornarlas un poco con washi tape o blondas, nos quedarán perfectas para un detalle artesano.
