Revista Opinión

Sobre la comunicación y la política

Publicado el 21 mayo 2022 por Manuelsegura @manuelsegura
Sobre la comunicación y la política

El fundamento de la comunicación política consiste en relacionar al poder público con la sociedad. En un plano bidireccional, entre el gobernante y el ciudadano y viceversa. Vincular, fomentar la transparencia y las capacidades estableciendo un provechoso canal de comunicación. No es suficiente tener un mensaje certero, ya que nada se conseguirá si no se es capaz de saber transmitirlo y que este llegue al destinatario. La comunicación institucional persigue, a través de la labor informativa, obtener una respuesta de la sociedad civil.

Desde el advenimiento de la democracia en España, los consultores en este sentido se multiplicaron como champiñones. Los hubo, desde la Transición, muy buenos, buenos, regulares, malos y mediopensionistas. Y es que no todo el mundo vale para todo. No está garantizado que un buen periodista sea un buen gestor, por ejemplo. Y puede darse el caso de informadores mediocres que sean capaces de gestionar sin tener el don para redactar, con cierta coherencia, apenas un par de líneas. Ha de haber de todo en la viña del Señor.

Formar equipos de comunicación no es tarea fácil. Estos han de ser compactos y responder a un criterio directivo de alguien que sepa guiarlos y encaminarlos por la senda más conveniente. No basta tan solo con convocar ruedas de prensa y redactar comunicados. Para esto último ya existía, desde hace mucho tiempo, el noble oficio de mecanógrafo.

En el terreno de la política, contar con buenos y eficientes asesores en el área de comunicación es primordial para llegar a puerto. Profesionales que tengan contactos, capaces de colocar a su patrocinado en un programa de máxima audiencia o provocar una oportuna entrevista en la que este, además, ofrezca jugosos titulares.

La mediocridad o el laissez faire, laissez passer, que dicen los franceses, no va con este tipo de trabajo. Y menos la contemporización. Una actitud enérgica, a la vez que empática, es fundamental para desarrollarse en ese terreno. El problema no es tanto si la política de comunicación de tu adversario es mejor o peor que la tuya; y menos que pretendas imitarlo. La cuestión radica en que igual eres tú el que no tiene ningún tipo de estrategia. Renovar equipos, cuando estos no funcionan, es lícito y hasta aconsejable. La savia nueva nunca debería ser despreciada. Pero no nos olvidemos de que antes el campo ha de estar suficientemente abonado por quien corresponda. Luego están, por supuesto, los que suelen ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Y es que para salir airoso en esta nada sencilla tarea no basta con verse de un tirón las siete temporadas de El ala oeste de la Casa Blanca. Ni siquiera, además, las tres emitidas hasta la fecha de la danesa Borgen. Porque el palacio de Christiansborg aún queda para algunos bastante lejos. 

[eldiario.esMurcia 21-5-2022]


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