Revista Cocina

Las croquetas de pollo de mi madre

Por Carmina @Carminaenlacoci

Las croquetas de pollo de mi madre

Las croquetas de mi madre son como las de muchas madres. Las más ricas que puedas probar.

He hecho la masa de mil formas, de mil cocineros, de Thermomix, de blogs… y el comentario de mis hijas siempre era el mismo: -«Están muy buenas, mamá. Pero no son como las de la abuela»

Así que ¿para qué copiar otras recetas si en mi casa, las más aplaudidas, son las croquetas de pollo de mi madre?

Ella jamás le puso mantequilla, sólo aceite de oliva virgen extra, ya que era la única grasa con la que se cocinaba en mi casa.

Como no le gustaba la cebolla, no la añadía picada y frita, sino que echaba los cascos enteros y cuando iba a liar las croquetas, los sacaba.

Lo de utilizar una manga para formarlas es cosa de la blogosfera, pero en cuanto le enseñé el truco, lo tomó prestado, ya que ella las liaba de una en una en un proceso más lento y trabajoso.

La leche y el caldo no los añadía del todo. Siempre dejaba medio vaso que incorporaba o no, dependiendo de la textura que fuera tomando la masa, ya que el tipo de harina puede hacer que espese más o menos.

El pollo y el caldo, por supuesto, eran del cocido, ya que con él hacía comidas para tres o cuatro días: cocido, ensalada de garbanzos, cocido mareado, sopa, croquetas… ¿Se le puede sacar más partido a un plato?

El rebozado es el clásico, aunque recuerdo que de pequeña, sólo las hacía con harina, huevo y harina, no le ponía pan rallado. Eso vino después, y claro, nos gustó más. Pero lo cierto es que ella conseguía una textura perfecta: cremosas, tiernas y llenas de tropezones de pollo.

Así que ya no pruebo más recetas. En casa ya sólo hago las croquetas de pollo de mi madre.

Cómo hacer las croquetas de pollo de mi madre, paso a paso:

Ingredientes:

  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 g de harina normal
  • 700 ml de leche entera
  • 300 ml de caldo de pollo
  • 300 g de carne de pollo o gallina, ya cocidos
  • 2 ó tres cascos o capas de cebolla, enteros
  • sal, pimienta y nuez moscada
  • Harina, huevo y pan rallado, para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra en cantidad suficiente para freír nuestras croquetas

Preparación:

En los 100 ml de aceite, freímos a fuego suave los cascos de cebolla, hasta que empiecen a dorarse.

Añadimos la harina y dejamos que se fría un poco sin tostarse.

Apartamos del fuego, y en frío, vamos incorporando la leche primero, y el caldo después, removiendo para que se deshagan los grumos. No eches todo el líquido. Deja como medio vaso hasta que veas la textura. Al hacerlo en frío, verás como se integra mejor la harina y no salen grumos.

Echamos los trozos de carne y ponemos al fuego, sin dejar de remover, hasta que la masa espese y si ves que queda demasiado espesa, añade el líquido reservado.

Cuando la masa se empiece a despegar de las paredes de la sartén, vuélcala en una fuente y cubre con film transparente a piel, es decir, que el film quede pegado a la masa. De esta manera no se resecará la capa superior.

Una vez fría, mete en el frigorífico unas horas para que tome más consistencia y sea más fácil formar las croquetas.

Las croquetas de pollo de mi madre

Para formarlas, yo utilizo una manga pastelera sin boquilla. Voy poniendo los churros de masa en un recipiente con harina y los corto a la medida deseada.

Después las paso por huevo y pan rallado, y las freímos en abundante aceite de oliva virgen extra hasta que estén doradas.

Consejo: cierra la puerta de la cocina o corres el riesgo de que no quede ni una cuando vayas a servirlas.

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