Revista Cocina

Restaurando un molinillo de café antiguo

Por Soniaif

De todo hace el fotógrafo culinario. De todo.  Acabo de restaurar un molinillo de café antiguo (como buenamente me ha parecido) que he adquirido en las pasadas (y ya añoradas) vacaciones. Si queréis ver cómo lo he hecho ¡Adelante, seguid leyendo!

restaurar molinillo de café

Vaya por delante que no soy ninguna experta en la materia, y que he seguido el proceso que me ha parecido bien en mi profundo desconocimiento, y sobre todo, teniendo en cuenta que mi intención no es que el molinillo vuelva a funcionar adecuadamente, si no que quede así de bonito (vease foto un poquito más arriba) en mis fotografías culinarias.

¡Comencemos con mi (inexperta) restauración! ¡Todo sea por el bello arte de la fotografía!

restauración molinillo antiguo 2

1.-

Encontré este molinillo antiguo de café en un mercadillo en Francia en las pasadas vacaciones. Pude hacerme con él por la poco cuantiosa cantidad de 10 euros. Eso sí, ignoro si al final, lo que a mi me pareció una ganga, puede ser un timo.

Como veis, el molinillo tenía una cantidad de porquería considerable, una pequeña pieza de madera despegada, y unos cuantos tornillitos sueltos ¡Manos a la obra!

2.-

Comencé limpiando a conciencia la madera con un limpiamuebles para madera ¡Ningún resultado! Parece que la suciedad llevaba incrustada años y no quería abandonar el molinillo por mucho restregón que le diera, así que pasé directamente al estropajo de metal y jabón para arrastrar toda la cochinería de madera y metal. Veréis claramente la diferencia si os fijáis en la bola de madera de la manivela.

A continuación, pegué la pieza de madera delantera en su sitio, y coloqué algunos tornillos donde faltaban. Eso sí, los míos, modernos…

3.-

Una vez bien seca la madera, procedí a darle una capa de cera blanca Liberón con una muñequilla de algodón siguiendo la veta de la madera, y en pequeña cantidad. Lo único que buscaba es rejuvenecer, nutrir y blanquear la madera.

De nuevo dejé secar, y volví a abrillantar con una muñequilla de algodón limpia.

Como veis, la parte metálica de color verde oscuro, sigue hecha un asquito, pero pronto me ocuparé de ello…

4.-

Por último, con un pincel pequeño, pinté con Chalk Paint de color azul claro la parte metálica que estaba tan desgastada y estropeada  (tornillitos incluidos) y pude comprobar que esa pintura se “pega” absolutamente a todo: metal, pintura gastada y porquería restante.  Además, el efecto mate resultante, le da un aspecto vintage estupendo.

Por cierto, la madera de la superficie de la primera fotografía, también está pintada a trazos sueltos y muy ligeros, con la misma pintura azul sobre madera envejecida con vinagre.

Yo creo, que con la restauración que le he hecho, ya puedo vender el molinillo por al menos ¡11 euros!

¡Gracias a todos por estar aquí y feliz vuelta de las vacaciones!


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