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LA CARRETERA -El cine de ceniza.

Publicado el 08 febrero 2010 por Loscriticones
LA CARRETERA -El cine de ceniza.
Con las películas digamos "apocalípticas" uno tiene especialidad debilidad y lo reconoce, pero creánme si les digo que deberían ir a ver la carretera aquellos espectadores que tengan especial rechazo a las tramas fatalistas. Que si, que de verdad, que van a pagar 7 euros y pico de buen cino con La Carretera...Habrá en éste caso dos tipos de espectadores; los que hayan leído previamente el Pullitzerizado libro del eremita Cormac Macarthy y los que nones. Es una distinción evidente y aplicable a tantas adaptaciones cinematográficas, con la salvedad de que en éste caso las expectativas son mucho mayores por lo aplastante, crudo y genial de la narrativa contenida en el libro. Por siaca, no desvelaré ninguna clave de la novela o guión por si alguien quiere darse el gustazo.La Carretera es un cuento, no otra cosa, gris y oscuro, desesperanzado y caótico. No ocurren en su trama demasiadas cosas, y podríamos pensar que ésto lo hace caer en el tedio. Pero para nada. Está trazado con una prosa directa, muy intimista y personal, y sus dos personajes principales (padre e hijo) establecen entre ellos unos lazos tan especiales como terribles.El libro es la historia de éstos dos personajes en una atmósfera determinada. Una atmósfera gris y apocalíptica. Ceniza, fuego, horror..y poco más. Una novela muy especial que empezó a venderse a tientas y que ha acabado en esas máquinas del metro donde igual puedes comprar libros que Doritos.Es ésta atmósfera, éste fin del mundo cumplido el que hace del libro una misión complicada de adaptar. Y vaya si han dado en la tecla, vaya si han aprobado con matrícula el examen.No sólo el guión de la película es excepcional, con tan sólo unas cuantas escenas dialogadas, sino que el mundo y atmósfera de la que hablábamos ha sido trasladado de manera magistral a la pantalla.Si en el libro es la prosa genial y cruda de Macarthy la que nos hace caminar pisando ceniza sobre su carretera Madmaxiana, es la fotografía de Aguirresarobe (bendito seas) la que en el film nos enfrenta a unas estampas crudas, grises, humeantes, telúricas y asfixiantes. En la butaca sólo podemos regocijarnos ante semejante espectáculo. Las palabras se convierten en negativo de 35mm como si por arte de magia el libro hubiera querido convertirse en película.Pero no sólo de fotografía vive el cine, y si lo árduo de la prueba es básicamente plasmar una atmósfera, eso no quiere decir que los demás elementos de la narrativa queden relegados. Ni mucho menos. Se conjuga un zumo de eelementos magistralmente combinados en La Carretera.Esa complicidad de la que hablábamos entre los dos personajes la sostiene por un lado el guión directo y terrible. Unos diálogos de padre-hijo salvajes, donde la muerte tiene en sus labios el mismo sabor o peso que la palabra hambre, carrito, pistola, cocacola o sonrisa, porque todo vale exactamente lo mismo. Como no podía ser de otra manera, el plantel de actores sostiene momentos verdaderamente emocionantes o descorazonadores, como lo quieran ver. Viggo Mortensen ya tiene ganado el cielo desde hace algunas películas, y en éste caso no hace otra cosa que subir un peldaño más. Claro, con esa carita que Dios le ha dado, y fotografiado además por el "maestro Aguirre", su presencia hace de cada plano un plano viviente.Cada mirada a cámara o primer plano es uno de esos pequeños bocados de lenguaje cinematográfico que le gustaban tanto a los Godard y cía, esa gente. Su relación con el pequeño (al fin un niño al que no dan ganas de estrangular cada vez que abre la boca) es dolorosa y llena de amor. Pero no piensen en amor como lo conocemos, amor apocalíptico, amor fatal. Y no me tiren mas de la lengua... Por si fuera poco, el director nos sorprende con una propuesta que respeta "reordenando" a su modo cierto aspectos narrativos que en otro caso se podrían haber obviado o peor aún, haberse convertido en un problema para la lógica del guión. Y no. Acierto total.Cuándo advertimos cosas como éstas es cuando nos cercioramos de que estamos ante una obra de arte. Si, suena mu gordo, pero esque de verdad que lo pienso.
Bien es cierto que tengo debilidad por las road-movies. Por las historias dentro de una historia. No vayan a verla pensando en que eso del apocalipsis y tal no es algo que os acabéis de creer. Os perderíais todo lo que cada personaje y acción de ésta película quiere contaros. No os perdáis si no la escena de Robert Duvall, que vale por sí sola la mitad de las películas que vi el año pasado....
MORTIMER

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