
Quedan jugosos y ligeros, aunque es importante tener en cuenta algunas cosas que iré explicando. Por lo pronto, empezaremos con los ingredientes:
- 100 g de bacalao desalado
- 1 cebolla mediana
- 1 huevo
- 150 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de levadura química (polvo de hornear)
- 75 g de mantequilla o margarina
- 100 ml de agua
- 1 cucharadita de pimentón
- 1 cucharadita de perejil picado
- Aceite de oliva

Espolvoreamos con el perejil y el pimentón fuera del fuego. Removemos todo y lo dejamos reposar para que se vaya enfriando.

Preparamos la masa de los buñuelos. Ponemos a calentar el agua en una cacerola de boca ancha, y cuando empiece a calentarse añadimos la mantequilla para que se funda.

Cuando esté fundida la mantequilla, incorporamos la harina tamizada y la levadura mezcladas. Removemos muy bien hasta conseguir una masa sin grumos que se despega de la cacerola con facilidad. Dejamos que se cocine unos minutos.

Separamos del fuego y dejamos que se temple. Cuando esté casi frío mezclamos con el huevo, procurando que se quede toda la masa bien ligada y el huevo integrado. Cuando lo tengamos así añadimos el relleno de bacalao y cebolla y hacemos una masa homogénea, que dejaremos que se enfríe por completo.

Ponemos a calentar abundante aceite. Si podemos, es mejor tener una freidora para poder controlar la temperatura, que debe estar a 180º C. Si está más frío, los buñuelos se irán al fondo y se pegarán, mientras que si está más caliente, se harán muy pronto por fuera y se quedarán crudos por dentro, además de que no se hincharán. Con dos cucharas vamos haciendo bolas de masa y las freímos en el aceite.

Llevamos a un plato o una fuente con papel absorbente y los dejamos escurrir un poco antes de servir y llevar a la mesa. ¡Están buenísimos!

Esta es la forma que tengo de hacer los buñuelos de bacalao. ¿Cómo los preparas tú?
